Columnistas

La revolución científica y tecnológica

El IDH deberá constituirse en el principal patrocinio de la producción científica y tecnológica

La Razón / Álvaro Arnez Prado

00:56 / 07 de octubre de 2013

En la estructura de un Estado se constituyen instituciones con misiones claramente determinadas, siendo las universidades públicas las llamadas a desarrollar el talento humano, que enriquece a un país no sólo económicamente, sino también de una manera integral a la sociedad. La capacitación de los recursos humanos es vital en el desarrollo de un país. En la actualidad somos testigos del desarrollo de países que no cuentan con recursos naturales; sin embargo, producto del alto nivel de capacitación de su población, son países con elevado Producto Interno Bruto (PIB), que dotan a sus habitantes de buena calidad de vida, lo que es determinado por el índice de Felicidad Bruta Nacional (FBN) y lo que en nuestra cosmovisión andina vendría a ser el “Vivir Bien”.

Analizando en la historia y el acontecer boliviano, el rol de las universidades es gravitacional a su contribución con la sociedad, y en el mismo sentido, es su aporte en la etapa de industrialización en Bolivia. En la actualidad, las reservas administradas por el Banco Central de Bolivia (BCB) por la venta de nuestros recursos naturales nos permiten comprar conocimiento y tecnología, para despegar a gran escala con proyectos impensados en determinado momento, pero que romperán una brecha de temor de que el manejo del “saber cómo” (know how) está sólo reservado para países desarrollados, los cuales también pasaron un punto de inflexión, en el cual tomaron la decisión de invertir en conocimiento.

Fruto de la nacionalización de los hidrocarburos, en la actualidad el Estado aporta a las universidades públicas con elevados recursos. Además de los recursos por coparticipación tributaria, el Decreto 29322 define que el 8,62% del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) sea destinado a las universidades, prioritariamente al desarrollo de la ciencia y la investigación (desde 2009 a 2012 se ha transferido por IDH aproximadamente Bs 2.292 millones). Por ejemplo la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz recibió en 2012 aproximadamente Bs 148,1 millones por este concepto, donde la mayor parte está direccionada a la inversión, y los decretos 1322 y 1323 plantean un uso adicional para estos recursos.

Por lo antes mencionado, el sector de hidrocarburos apoya el trabajo de las universidades, a sabiendas de que existe talento dentro de ellas. Por lo que para alcanzar un círculo virtuoso, las universidades deberán aportar al sector con ciencia, investigación, conocimiento, tecnología, etc. El IDH deberá constituirse en el principal patrocinio de la producción científica y tecnológica, donde la ecuación perfecta es que a mayor producción científica, que cumpla requisitos de pertinencia e impacto, mayor remuneración económica.

El actual proceso de industrialización de los hidrocarburos en Bolivia debe estar acompañado necesariamente por el desarrollo educativo y tecnológico, donde las universidades tienen un rol protagónico. En este sentido, debe existir una sinergia interinstitucional entre el Estado y las universidades para optimizar el destino y uso de los recursos del IDH. El proceso de industrialización tiene como objetivo sacar al país de la pobreza, con una economía desarrollada y autosustentable; y por supuesto, dotar de calidad de vida a las y los bolivianos.

Es viceministro de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos.

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