Columnistas

Los sueños no se delegan

El proceso de cambio fue peleado desde las calles, sin partidos, sin direcciones teóricas ni caudillos

La Razón / Julieta Paredes Carvajal

00:18 / 13 de abril de 2012

Los sueños se los realiza, se pelea por hacerlos realidad, se lucha contra quienes nos niegan el derecho a soñar otros mundos, otras sociedades, repletas de creatividad, amor y solidaridad. ¿A propósito de qué escribo estas palabras y reflexiones?, pues a propósito de escuchar las quejas de decepcionados y decepcionadas del proceso de cambio en Bolivia, en algunos casos reflexiones; en otros, las broncas y no faltó algún comentario bien comodón de quien siempre mira de las graderías las luchas de nuestros pueblos. En principio es necesario aclarar que una cosa es el proceso de cambio, y otra cosa es el desgaste del Gobierno; no hay que confundir movimiento social con institución estatal.

Quiero recordarles que el proceso de cambio fue peleado desde las calles sin partidos, sin direcciones teóricas, ni caudillos ni caudillas. Ahí radica, en la forma más literal de raíz, la energía, la sabia y el ajayu del proceso. Lo otro, me refiero a las elecciones y el Gobierno, no son más que formas transitorias de usar lo que tenemos a mano para frenar las formas fascistas. Como por ejemplo, las reacciones del pequeño grupo de privilegiados y privilegiadas, para cuidar su injusticia histórica, ante la fuerza incontenible de la conquista de derechos y la lenta mejora de la vida cotidiana. Y claro, muchas veces se confunde lo transitorio con el objetivo del movimiento.

Nosotras, feministas comunitarias, nunca estuvimos delegando nuestros sueños a ningún caudillo ni a ningún partido. Pero siempre estuvimos aportando y proponiendo para que ningún líder se crea Superman o el Chapulín Colorado, y ningún partido se crea representante de nosotras. En el mejor de los casos, son hermanos y hermanas frutos de este proceso y es necesario discutir e impulsar los cambios allí donde se pueda, allí donde se necesita y allí donde exijamos lo que se debe hacer.

En vano se andan quejando y decepcionando. No hay ningún Papá Noel que nos va a regalar nuestras utopías o la felicidad envuelta en papel de regalo. Somos gente de trabajo y de lucha y es desde ahí desde donde hay que hacer las cosas. Éste es el único país que tenemos, así como es y así como somos, no hay otro y es desde Bolivia que los grandes desafíos de este siglo XXI se están planteando con una fuerza que recoge los más preciados anhelos de la humanidad y las más hermosas utopías de las revoluciones de los pueblos. No es para creernos la papa, pero creo que somos un espacio bien rico de posibilidades reales de hacer palpables nuestros sueños y que la humanidad vuelva a creer y arriesgarse por sus ideales, y nuestra Pachamama deje de sufrir tanta violencia y contaminación.

Les propongo que en vez de decepcionarse más bien nos sentemos (mascaremos coquita si quieren), y evaluamos los que hemos hecho hasta ahora, cada una y cada uno, para que nuestros sueños se hagan realidad. Porque cumpas,  los sueños se los defienden y pelean. Antes de terminar, a pedido de mis hermanas y porque tienen razón, quiero de ahora en adelante recordarles siempre que soy Julieta Paredes Carvajal, mujer aymara, lesbiana feminista comunitaria.

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