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Los tacos de Nataly

Nataly Camacho, con su taco favorito, tumbó a cuanto contendor se le puso en frente en Perú

La Razón (Edición Impresa) / Édgar Arandia

00:04 / 15 de diciembre de 2013

Elevarse diez centímetros sobre un galán permitió que las mujeres aumenten también su autoestima y su poder sobre los hombres. Este adminículo tuvo su origen en los regimientos de caballería  persa, en el siglo XII, para evitar los costalazos de sus aguerridos  jinetes durante sus incursiones imperiales. Esto se evitó colocando un pedazo de madera en los zapatos para que se sujeten los pies en el estribo y puedan reventar a sus enemigos sin caerse de sus monturas. Este taco permitió que el imperio tenga un éxito inusitado y fueron copiados inmediatamente por la caballería otomana y por los húsares de Hungría, constituyéndose, como muchos inventos militares, en un aporte para el uso común de las sociedades.

Luis XV, el rey coqueto, impuso la moda en Francia, porque era elegante y la corte creció en tamaño, no sólo económico, sino también en la estatura de los cortesanos y cortesanas, que tuvieron en este complemento a sus delicadas zapatillas un arma para la seducción, aunque casi no se los apreciaba; pero cuando insinuaban amoríos levantando levemente sus abultados polizones, lo primero que asomaba eran las zapatillas doradas con el taco refulgiendo, como llamando al incauto al fuego de la aventura.

A principios de 1800, se prohibió su uso por las complicaciones que producía en la columna vertebral a las señoras embarazadas, para felicidad de los petizos y petizas, sobre todo. Sin embargo, la vanidad y el poder se parecen y los tacos volvieron con furia, además, con la complicidad de las medias nylon negras con vena que realzaban las pantorrillas, haciendo chocar a más de un caballero en los postes de nuestra abigarrada ciudad que miraban, embobados, esa dupla demoledora.

Nataly Camacho se puso sus primeros tacos a los 13 años, se dio varios porrazos porque es un arte que las mujeres paceñas dominan al bajar corriendo las calles Yanacocha o Socabaya para llegar temprano al trabajo; o en las fiestas, en los locales con parquet, cuando zapatean para la cueca o el salaque. Cuando ya estuvo en edad de usar este argumento femenino, Nataly recordó que ya usaba los tacos desde muy niña, y decidió que seguiría usando aquellos que le permitían divertirse, jugando... al billar y las carambolas a tres bandas. Este deporte de precisión tiene sus antecedentes en las culturas griega y egipcia. Tal afición reapareció en Francia e Inglaterra; los primeros dicen que su origen viene de bille o bola en francés. Los ingleses lo hicieron mejor, porque le atribuyen el invento a Bill Yar. Por supuesto que se pasan por el forro a grecos y egipcios.

Así como los tacos en los zapatos se convirtieron en un éxito en la corte, el billar se fue popularizando entre la plebe que se daba modos para conseguir las bolas que en ese entonces eran de marfil (es decir que varios elefantes tuvieron que ofrendar su vida para complacer a reyes y plebeyos). En España, este juego era el favorito del rey Fernando VII, y ¡Oh descubrimiento! De ahí viene la frase “Darle bola”, pues los jugadores debían dejar la bola en una posición ventajosa, de tal manera que el rey ganara siempre. Varios de los contendores que hacían este simulacro para hacerle creer al monarca que era un excelente jugador fueron nombrados ministros.

Nataly Camacho, con su taco favorito, tumbó a cuanto contendor se le puso en frente en un evento internacional en el Perú. Llegó con cuatro medallas y salió una pequeña fotito en la prensa destacando su brillante participación. Los que tenemos insomnio y pasamos noches, madrugadas, fumando y buscando la jugada perfecta, calculando en los diamantes que bordean la mágica mesa verde el impulso del golpe para hacer una billa a tres bandas, amamos tus tacos, Nataly Camacho, warmífica boliviana.

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