Columnistas

De terror

La naturaleza está viva, y a la vez que nos nutre, también nos puede destruir.

La Razón (Edición Impresa) / Julieta Paredes Carvajal

00:00 / 18 de febrero de 2018

Nuestras abuelas y abuelos ya nos dijeron que la naturaleza está viva, que se mueve; y a la vez que nos nutre también nos puede destruir. Si la naturaleza está viva, así como es pródiga también se puede enojar; y entonces sufrimos las consecuencias de su enojo. Los animalitos tienen un instinto (o escucha de la tierra) que les impulsa a escapar de estos enojos, como terremotos y maremotos. Mientras que nosotros tenemos la inteligencia para cuidarnos y sobrevivir. Sin embargo, esta inteligencia y capacidad de conocimiento no nos garantiza la sobrevivencia, pues estamos más preocupados en acumular bienes que por impulsar el vivir bien.

La naturaleza se expresa; y si el año pasado tuvimos sequía, hoy tenemos agua, barro y lodo. Esa es la naturaleza, y su enojo, en muchos casos provocado por la humanidad depredadora, nos está lastimando; y a causa de ello hay mucha gente que está sufriendo. Aunque duele, lo podemos entender. Pero lo que no podemos entender es que haya gente que cause dolor a otras personas a propósito. ¡Cómo puede ser esto posible!

Me refiero a las explosiones registradas en Oruro el sábado 10 y el miércoles 13 de febrero; desgarradores y asesinos estallidos de cuerpecitos de niñas, niños, mujeres y hombres que han causado mucho dolor y muerte planificada. ¿Cuál puede ser el propósito detrás de estos atentados? No lo sé, porque no sé de funestos pensamientos y sadismos, pero siento mucho dolor por Oruro. Siento su pánico, su angustia, sus muertes y sus heridas.

Cada quien tiene su propia visión de la vida y de la política; yo voy a defender el proceso de cambio parido por todas y todos quienes somos del pueblo. El proceso de cambio es nuestra herencia para las wawas. Por eso lo cuidamos, porque creemos en la acción colectiva y no en soluciones individualistas como aquellas expresiones de que “yo cuido mi trabajo, mi familia y mi propiedad privada”. Esta visión no garantiza el vivir bien. Solo la acción colectiva, la profundización de los valores, la práctica del cuidado mutuo entre todas y todos garantizan el crecer y envejecer con una vida digna.

Por eso es que me consterna profundamente que en las redes sociales se utilicen los desastres naturales y las muertes causadas por las explosiones en Oruro para tirar basura contra el gobierno del compañero y hermano Evo Morales. Ya sabemos que pensamos diferente, muy diferente; pero me afirma en lo que creo el ver qué clase de gente son, cómo se convierten en instrumentos de la mentira, cómo son de cínicas, y cómo se burlan del dolor de la gente humilde. Son gente destructiva, gente que no defiende ideas; que defiende prejuicios, intereses, amarguras contra la vida.

No sé qué tramaran los próximos días, pero quienes amamos la vida no nos dejaremos intimidar por su vomito de odio; seguiremos construyendo, creando y fortaleciendo nuestros sueños. Aquí estamos para honrar la vida.

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