Columnistas

La tragedia de Jerusalén

Esperemos que Jerusalén se convierta en el centro de la confraternidad de toda la humanidad.

La Razón Digital / Ramiro Prudencio Lizón

23:28 / 31 de mayo de 2016

Actualmente se ha recrudecido el largo conflicto entre el Estado de Israel y la población palestina que se mantiene en ese territorio, conflicto que tiene como símbolo a la trágica ciudad de Jerusalén. Por ello, es conveniente tener presente el origen de tan grave situación que mantiene en tensión al Cercano Oriente por casi un siglo. Como se tiene conocimiento, los árabes ocuparon Jerusalén en el siglo VII de nuestra era, y dominaron y sojuzgaron a la población judía que estaba asentada allí desde tiempos inmemoriales, al igual que a la cristiana que ya tenía cerca de siete siglos de existencia.

En el siglo XX, cuando terminó la Primera Guerra Mundial, la Liga de las Naciones determinó que Gran Bretaña se encargase de aquella faja de terreno situada al sur del Líbano y al norte de la Península del Sinaí, que en derecho pertenecía a Egipto. Y desde esa época, árabes y judíos iniciaron una violenta querella sobre la soberanía de Palestina, disputa que se agudizó aún más con la llamada Declaración Balfour del 2 de noviembre de 1917. En esa declaración, el Gobierno británico anunció a la Federación Sionista que “el Gobierno de su Majestad ve con agrado el establecimiento de un hogar nacional en Palestina para el pueblo judío”.

Alarmados por la afluencia de judíos que arribaban a su llamada tierra de origen, y ante las violentas protestas árabes, los británicos trataron de limitar el número de inmigrantes, sobre todo a partir de 1939. Pero la irresoluta actitud del Estado mandatario de no atreverse a delimitar el territorio entre árabes y judíos, provocó que estos pueblos comenzasen a matarse en las mismas calles de Jerusalén.

Poco después de la iniciación de labores de la ONU, el Gobierno británico finalizó su mandato en Palestina y propuso que la nueva entidad mundial asumiera la responsabilidad de decidir sobre la situación en ese complicado territorio. Entonces, el Consejo de Seguridad tomó una resolución salomónica: partir el territorio disputado, dejando a los árabes la zona más fértil, y entregando a los judíos una región estéril y pedregosa en casi toda su extensión. Además, la organización mundial no había resuelto el tema fundamental: si se iba a mantener la región con un solo gobierno o si se iba a constituir dos Estados independientes. En vista del continuo desacuerdo,  EEUU, que heredó la influencia británica en la zona, propuso que se estableciese un fideicomiso temporal que sirviera de puente para la conformación de un gobierno de transición.

El portavoz judío ante la comunidad internacional rechazó enérgicamente dicha propuesta y anunció que el 14 de mayo de 1948 empezaría a funcionar un gobierno israelí provisional. Llegado ese día, y pese a la oposición de la ONU, el Consejo Nacional judío proclamó la formación del Estado de Israel. ¿Pero, qué pasó con los palestinos? ¿Por qué no formaron, como los judíos, un país soberano? Lamentablemente, engolfados en sus querellas con los israelíes, no tuvieron la precaución de organizarse en un Estado independiente. Además, cada derrota que sufrieron frente a los judíos, a lo largo de los 60 años venideros, les fue quitando territorio hasta encontrarse hoy en una situación singular, con la mitad de su población expulsada de la zona, y el resto en continua y perpetua lucha por sobrevivir en ella.

Cabe señalar, por último, que el nombre de Jerusalén significa paz. Pero la historia de esa famosa ciudad no ha demostrado que haya gozado nunca de una verdadera paz. Posiblemente se cumple en ella el dicho antiguo de que Dios hace sufrir a los que ama. Pero esperemos que con el tiempo Jerusalén se convierta en el centro de la confraternidad no solo de esos dos pueblos, sino de toda la humanidad. Bolivia misma ha deseado dejar algo propio en ese sagrado lugar y ha colocado en la Basílica de Nazaret una imagen hecha en mosaico de la Virgen de Copacabana. Ojalá que ella pueda contribuir a la unión y hermandad de las tres religiones, la judía, la cristiana y la musulmana, que tanto veneran ese suelo. 

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia