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Imágenes vacías

La Razón (Edición Impresa) / Vanessa Alfaro

21:50 / 14 de diciembre de 2019

En 2017, gracias a una casualidad nos enteramos de que, durante una conferencia del Partido Conservador inglés, la entonces primera ministra británica, Theresa May, llevaba una pulsera con la imagen de Frida Kahlo, pintora mexicana de abierta militancia comunista. Entonces muchos se preguntaron cómo era posible semejante incongruencia.

Como era previsible, la Primera Ministra recibió miles de críticas en las redes sociales, de ambos lados, conservadores y comunistas, todos ofendidos. Creo que May nunca justificó el uso del retrato de Frida Kahlo. Tal vez lo consideró intrascendente o no supo justificarlo. O quizá (y eso sería lo peor) no le importó la postura ideológica de la pintora, solo se enamoró de su imagen. Así como lo hizo el feminismo.

Incluso Madonna, este mismo año, hizo un homenaje a Kahlo en su último videoclip, en el cual la equipara en el mismo nivel con Simone de Beauvoir y Angela Davis. El cuestionamiento de que este ícono (el de Kahlo) represente al feminismo es reciente. Si bien es cierto que fue una mujer revolucionaria que salió de los ámbitos asignados tradicionalmente a las mujeres de su época, su relación con Diego Rivera dista mucho de una postura feminista contemporánea y de emancipación.

Aun así, muchas feministas portan su imagen. No he visto que lo hagan con otras mujeres con una clara postura feminista, como las mismas Simone de Beauvoir, Angela Davis, o las aún más olvidadas Emmeline Pankhurst (luchadora por el voto de la mujer) o Flora Tristán, quien en su obra Emancipación de la mujer sienta las bases del feminismo.

¿Por qué casi nadie habla de ellas, mientras la imagen de Frida sigue enamorando? Y no solo a las feministas, sino también a la Reina del Pop o a la conservadora May. Porque al parecer ya no importa qué pensaba o postulaba, si tenía una posición comunista o si estaba totalmente sometida al hombre que amaba. Sus ideas tienden a desaparecer, de ella solo queda su imagen manoseada.

¿Será que es la única imagen o símbolo que hemos despojado de su sentido para quedarnos solo con su forma? ¿No es ridículo, por ejemplo, haber golpeado cacerolas (símbolo del hambre), cuando teníamos dinero para comprar alimentos que en el mercado eran abundantes; pero después de la dimisión de Evo Morales y durante los bloqueos, cuando un pollo costaba Bs 90 y un huevo, Bs 2 (cuando los conseguíamos), a nadie se le haya ocurrido golpear ni medio sartén? ¿Qué está pasando con los símbolos y las imágenes?, ¿nos quedamos con su forma y borramos su contenido porque éste nos incomoda?

* Correctora de La Razón.

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