Columnistas

Todos vamos a morir…

Si el título le impactó, le molestó o le conmovió, entonces siga leyendo. Este artículo es para ud., para hacerle ver que lo aseverado es cierto. La vida terrenal no es eterna y está claro que todos deberemos “partir” en algún momento. ¿Cuándo? No lo sabemos. Pero, más temprano o más tarde, todos vamos a morir. Piense que desde el mismo instante en que fuimos concebidos en el vientre de nuestra madre, el tiempo ha ido pasando.

La Razón / Gary A. Rodríguez A. / La Paz

02:16 / 26 de diciembre de 2011

Segundo a segundo, minuto a minuto, hora a hora y día a día que pasa nos vamos acercando inexorablemente al final de nuestra vida. Ahora, si la muerte es algo natural, ¿por qué es que abruma tanto? La mayoría teme hasta pensar en morir y evita hablar de ello, aunque no por esto dejará de suceder.

Estamos acabando el año y si ud. se da cuenta, es uno más que hemos vivido, pero también es un año menos en nuestro existir; y si bien nosotros hemos quedado, muchos otros partieron —ojalá a mejor vida— en 2011 que se va.

La Navidad pasó y viene un nuevo año. Cada vez que una gestión acaba (así como hacen las empresas) es bueno evaluar las cosas buenas y las no tan buenas que hicimos como personas. Siendo la vida la mayor empresa que tenemos por adelante, el mejorar nuestro accionar tendrá su recompensa. Esto es importante porque, “tres cosas hay que el hombre debería tener siempre en cuenta”, dijo alguien a quien respeto por su sabiduría: 1) todos vamos a morir; 2) la vida es corta; y, 3) un día daremos cuenta de nuestros actos. ¡Cómo cambiaría el mundo si tuviera conciencia de tan profunda y terrible verdad!

La mayor parte de las personas no quiere morir, pero ¡eso no es suficiente! (no se muere el que quiere). Los hay también quienes buscan la inmortalidad terrenal (una necedad). Pretender obviar que la vida es casi un suspiro en función de la eternidad no ayudará en nada. Pero, además, no solo se muere de viejo, sino que jóvenes y niños mueren también. Nadie tiene la vida garantizada. Y aunque hay quienes creen que con la muerte acaba todo y no existe otra vida con recompensa o condena, esas personas arriesgan mucho pues, habiéndola, tarde será su arrepentimiento y eterno su sufrimiento. Aferrarse a un mundo vano y pasajero, es un engaño.

¿Por qué esta reflexión? Primero, para valorar algo valioso que tenemos entre manos: ¡estamos vivos! Segundo, para analizar en qué situación nos hallamos como consecuencia de las decisiones que tomamos en el pasado. Y de cara al futuro, para evaluar qué estamos haciendo a fin de superar lo que hoy no nos gusta. El pasado ya no lo podemos cambiar, pero nuestro futuro —en este mundo y en la eternidad— lo construimos ¡aquí y ahora!

Si, deliberadamente o no, fallamos ayer, no volvamos a repetir el error. Y si el porvenir depende de nuestras decisiones de hoy —de cómo encaremos la vida, de qué y cómo sembremos, y de cómo y cuánto deseemos cosechar— entonces hagamos las cosas bien. Nadie siembra papa para cosechar maíz, y nadie siembra un grano de quinua para cosechar solo otro grano de quinua. Se siembra y se cosecha mucho ¡de lo mismo! Quien siembre paz, tendrá gozo. Quien siembre amor, será amado. Quien siembre odio, acabará mal.

De cara a 2012: ¿Qué estamos sembrando? Como personas y como país, ¿obtendremos con lo sembrado lo que queremos cosechar? De no ser así, y si aún podemos cambiar, sembremos el bien, sabiendo que todo lo que el hombre sembrare, eso mismo segará, tanto en esta vida como en la eternidad, porque todos vamos a morir.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia