Columnistas

Otra vez un policía...

Posiblemente, el actuar de Jorge Clavijo sintetice el pensar  de un importante sector de la Policía

La Razón / Esteban Ticona Alejo

00:31 / 02 de marzo de 2013

Hace un par de semanas, quedamos consternados del cruel e inhumano asesinato de la periodista Hanalí Huaycho por su expareja, Jorge Clavijo, un oficial de la Policía. Posiblemente este hecho sintetice el actuar y el pensar de un importante sector de esta institución, obviamente exceptuando a unos cuantos.

Me llama la atención algunos aspectos de los que se comenta muy poco y deseo compartir con los lectores. Todo apunta que el policía prófugo es un psicópata y un criminal, lamentablemente formado en las aulas del ente policial. ¿Cuántos más, como Clavijo, están agazapados en la institución? Varias autoridades del Gobierno repiten que este fugitivo está formado en inteligencia y contrainteligencia... ¿Qué quieren decirnos con eso?, ¿que será difícil atraparlo? Porque pareciera que al reiterar esa frase se vanaglorian de haber formado en “alta inteligencia...”, cuando debía darnos vergüenza el haber permitido que este tipo de personas pertenezcan a una institución como la Policía.

Saber que la seguridad de los ciudadanos todavía está en manos de policías con este perfil nos lleva a preguntarnos, ¿cómo creer que nos van a proteger? La exabogada de la periodista testimoniaba de algunos hechos que sufría Hanalí, aparte del maltrato físico, como el insulto al ser tipificada de india, alteña, etc. En estos últimos tiempos, este adjetivo de alteño asociado a lo indio/india está creciendo. En el reciente conflicto entre choferes de la ciudad de La Paz y El Alto ha estado muy presente ese término, y eso es permitir sencillamente prácticas de racismo. ¿Por qué la Fiscalía no actúa de oficio, sabiendo que tenemos una ley antirracismo?

Volviendo al tema, al ver el rostro del prófugo Clavijo, uno podría deducir que también tiene orígenes indios, tal vez el apellido Clavijo le permitía sentirse falsamente de raigambres españolas; entonces, ¿por qué despreciaba a su expareja de india? Según versiones del abogado y los familiares de la difunta, al parecer la rabia no sólo iba contra ella, sino también contra su descendiente, su hijo. Qué cosa más pavorosa odiar a su retoño. Sobre este tema no he escuchado pronunciarse a la Defensoría de la Niñez, ante la vulneración flagrante de los derechos del niño.

Otro aspecto que me llama la atención es que Clavijo haya sido instructor de la Policía y de la Unidad de Bomberos, ¿qué enseñaba?, ¿bajo una doble moral se sentía muy instruido, capacitado?, cuando en el fondo no es más que un simple hampón vestido de uniforme policial.

Toca a las autoridades gubernamentales limpiar a la institución policial de sujetos como Clavijo y otros similares, que hoy son acusados de otras muertes a sus propios camaradas. A esta altura toca cerrar la universidad policial y fundar otra, bajo otros lineamientos, que verdaderamente apuesten por la defensa de la vida. Es hora de que una nueva universidad policial apueste por otras maneras de acceder, mediante un estudio riguroso de antecedentes familiares y personales psicológicos, que  nos brinden alguna garantía y confianza en la Policía, porque hoy, ¿quién confía en nuestros policías, a pesar de las excepciones? Escuché a algunas autoridades de un proyecto de ley que contendría algo de lo que estamos reclamando, ojalá se haga realidad.

Aka qhipa urunakanxa ma pallapallan lurawipaxa janipiniwa akch’as walikiti, kamisaraki warmiparusti jiwayxanisti, ukhamaraki wawaparusa jiwayañak munxatayna. Jichhax chhaqhata, masinakapawa imantaskirjamaxa. Aka lurawixa janipiniwa walikiti.

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