Columnistas

El vil metal

Es evidente que el dinero ha corrompido y hecho infelices a familias, sociedades y ciudades enteras

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Villagómez

00:55 / 14 de octubre de 2014

La pregunta si el dinero procura la felicidad ha generado respuestas de lo más ingeniosas, y en algunos casos, hasta filosóficas. Muchos afirman que el dinero no puede comprar la felicidad, otros sostienen que “los ricos también lloran” y otros se mofan declarando que es mejor llorar sentado en un Audi.

Estudios científicos han establecido los límites aceptables de dinero para ser feliz, a partir de ahí, tanto arriba como para abajo, vienen los problemas y las desdichas. Otras investigaciones señalan que eres feliz cuando externamente tienes una familia leal y amigos de verdad, e internamente, una feroz autoestima producto de una acertada formación. Ambas cosas, es obvio, no se compran con dinero.

También es evidente que el dinero ha corrompido y hecho infelices a familias, sociedades y ciudades enteras. Lo dije antes: la plata cae mal en nuestras ciudades y nos estamos amontonando con autos chutos y nuevos y con edificios chutos y feos. Vivimos una inusitada bonanza y escuché a todos los candidatos que construirían escuelas y hospitales por doquier, a cual más sofisticados. Ninguno, pero ninguno, dijo que construiría al hombre nuevo y a la mujer nueva. Nadie habló de revolucionar la educación de una sociedad que administre el vil metal.

Creo que nuestro atraso no se resuelve solo con edificios, puentes o transportes sofisticados, se resuelve formando hombres y mujeres con conocimientos, pero, además y sobre todo, con valores, con una ética revolucionaria de entrega y servicio.

Es importante reflexionar que entramos a un momento inédito en nuestra historia, a un momento de inflexión donde no nos falta plata, faltan los hombres y mujeres que se hagan cargo del dinero con integridad y responsabilidad. Dicho crudamente: por décadas vivimos en un “equilibrio” entre nuestra pobreza material y nuestra pobreza intelectual; ahora que tenemos dinero, ¿con qué mentalidad invertiremos en nuestras sociedades y ciudades? Como el dinero envilece, pienso que ahora es sumamente peligroso: todos (repito todos) erramos sin ética y sin visión para el vivir bien.

La educación con valores es un problema universal y no creo que un posgrado lo resuelva. Creo que empeoraría el panorama, imagínate contar con más tecnócratas o empresarios sin alma. Conozco personas formadas en colegio privado y en el exterior que son un desastre humano, y a otras, migrantes del campo con estudios básicos, que son seres humanos íntegros.

Vaya tarea: transformar nuevos ricos en hombres nuevos. Si empezamos mañana a educar con valores, en cinco décadas sentiremos algún cambio. Mientras tanto sigue llorando, sentado en tu automóvil de lujo o en un carry, atascado en un tráfico de los mil demonios.

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