Columnistas

Las voces silenciadas de la Guerra del Chaco

Muchos de los protagonistas de la Guerra del Chaco jamás recibieron nada del Estado

La Razón (Edición Impresa) / Esteban Ticona Alejo

00:01 / 20 de junio de 2015

En pasados días se recordó los 80 años del fin de la Guerra del Chaco (1932-1935) protagonizada por Bolivia y Paraguay. Al igual que las anteriores conmemoraciones, se han organizado varios homenajes oficiales, incluso se efectuó un encuentro de familiares de los excombatientes en la ciudad de Camiri, al sur del país. A pesar de estas formas de reconocimiento, mediante condecoraciones, homenajes, rentas vitalicias, etc., hay hechos profundos que no tienen gran trascendencia en la historia oficial de esa infausta guerra. Recuerdo el libro Guerra y conflictos sociales.

El caso rural boliviano durante la campaña del Chaco (1987) de René Arze, una lectura crítica basada en la memoria de los excombatientes del sur del país, sobre todo quechuas, que le lleva al autor a interpretar que mientras el país libraba la batalla externa con el Paraguay, los hacendados no dejaban de usurpar tierras comunales a los indios, y por lo tanto había dos guerras, una externa y otra interna.

Varios líderes del movimiento indio de la época fueron tomados presos y enviados al campo de batalla como una forma de sanción, y “para que mueran” en la contienda bélica internacional. Como miembro del Taller de Historia Oral Andina (THOA, 1983) me tocó investigar, junto a otros compañeros, al movimiento indio de los caciques apoderados (1912-1952) que, encabezados por Santos Marka T’ula, se opusieron tenazmente a la guerra, porque interpretaron que este conflicto era simplemente para aniquilar a los indios.

Se han elaborado muchas publicaciones oficiales y/o cuasi oficiales sobre la Guerra del Chaco, pero esa narrativa histórica muy poco nos ha enseñado hasta ahora, porque no tiene una visión crítica sobre aquel suceso, o porque los “letrados” que escriben no recogen las voces de los indios, la gran masa que ofrendó su vida en las batallas. La enseñanza más importante nos brindan los exsoldados que están en el libro de Arze, como “la versión oral de la guerra” o las contadas a mi persona por Julián Tangara Roca, un educador y nieto del cacique de Calacoto Francisco Tangara Chavin (hasta ahora solo pudimos publicar algunos fragmentos de su memoria oral).

Quiero compartir esta remembranza histórica con lo aprendido en mi niñez de un pariente cercano, Seferino, hermano de mi abuelo a quien le decían Sipriku y que frecuentemente nos visitaba a la casa donde vivíamos, sobre todo en las épocas de poca actividad agrícola. Durante esas visitas nos contaba sobre muchas cosas y sobre todo acerca de su experiencia en la Guerra del Chaco.

Él nunca fue a la escuela ni tampoco aprendió castellano durante la guerra, como suele decirse. Ante la escasez de agua durante el conflicto bélico, nos contó que tuvieron que beber su propia orina; y que sus ropas se apolillaban por el calor. Ante la escasez de agua durante el conflicto bélico, nos contó que tuvieron que beber su propia orina; y que sus ropas se apolillaban por el calor. Sipriku jamás recibió un solo centavo del Estado como excombatiente. Él sabía que aquellos que fueron a la guerra y retornaron recibían una renta vitalicia del Estado; no obstante, vanos fueron los intentos que hizo para ser reconocido como excombatiente, pues no tenía documentos al día, y como solo hablaba aymara y el Estado, solo el castellano, no pudo explicar que tenía pleno derecho de acceder a la renta vitalicia.

Hace pocos días escuché en un programa radial del pueblo guaraní una vivencia similar a la de Sipriku. Un guaraní contaba que su pariente que fue a la guerra tampoco fue reconocido con ninguna condecoración y menos con la renta del Estado. Esto significa que la exclusión de mi pariente no fue la única y quizás haya muchas más de lo que imaginamos. ¿Al actual Estado Plurinacional le interesará recoger estos datos de injusticia? Por eso no creo en los homenajes, porque muchos de los protagonistas de la Guerra del Chaco jamás recibieron nada del Estado republicano. Ukhamapi achachilanakasan sarnaqawipaxa, wali t’aqhiwa, jan yaqata. ¿Janicha ukhama?

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