Columnistas

Un voto de confianza

Para la historia, es en este tipo de momentos en que se generan sinergias alrededor de un liderazgo.

La Razón (Edición Impresa) / Verónica Rocha fuentes

01:23 / 23 de diciembre de 2016

Aunque todo parece indicar que en estos momentos deberíamos estar debatiendo en torno a los resultados de un año que ha sido duro y difícil a nivel mundial, a nivel país, o estar planificando lo mucho que toca por (re)construir a futuro y tanta lección que corresponde sumar a la lista de pendientes colectivos; lo cierto es que acá estamos otra vez dándole manija a un debate que parece no encontrar fin, y que, ciertamente, se encuentra con lo más profundo de nuestros cimientos y principios democráticos: la posibilidad (o no) de la repostulación del presidente Evo Morales.

Como si se tratase de una proclama anunciada, el multitudinario Congreso del MAS tomó una determinación que ya no sorprende a nadie: se harán todos los esfuerzos para que se viabilice una nueva candidatura del Presidente en 2019. Son varias las voces que, desde la oposición política o la técnica jurídica, se están manifestando para cuestionar no solo las razones, sino también las formas que se barajan para proceder con esta decisión del MAS. Y, sin duda alguna, éste es un debate que recién comienza y del cual no habrá cómo escapar el año que viene.

Lo que sorprende a estas alturas y, en realidad, contradice los mismos argumentos que sirven para impulsar esta discusión, es aquella confianza que el Mandatario mismo ha señalado tener en el pueblo boliviano tras 10 años de estar a la cabeza del Gobierno. Morales ha afirmado, más de una vez, que tiene confianza en todo aquello que ha sido sembrado en estos 10 años y que esa es una de las razones por las cuales deposita la decisión de su continuidad en el voto de la ciudadanía. Pero todo parece apuntar a que esta confianza se materializa sola y exclusivamente a tiempo de acudir a las urnas y no así en la acción misma de defensa de lo logrado, ya en otros escenarios hipotéticos.

Aunque, por un lado, el jefe de Estado ha señalado que lo que tenemos hoy en el país es irreversible y ha depositado la responsabilidad de defender lo alcanzado en las espaldas de los movimientos sociales; por el otro ha admitido que una de las grandes limitaciones de estos años de gestión ha sido la formación política. Lo cierto es que, para la historia, es en este tipo de momentos en que se generan las sinergias alrededor de un liderazgo: el tiempo en el que la o el líder devuelve a quienes le sostienen el voto de confianza que alguna vez le fue delegado. O, al menos, ese es el escenario ideal para un proyecto de país y no así para un proyecto de poder.

Para quienes creemos en un Estado Plurinacional posible (ese proyecto de país anhelado, soñado, vigente), nos queda muy claro que la década que queda atrás, con sus aciertos y errores, no ha sido suficiente para construir todo lo que queda pendiente en agenda. Pero también queda claro que la única manera de cimentar lo que resta de manera real y legítimamente es por medio de un amplio marco en el que prime la democracia intercultural y sus principios. La materialización de este Estado, así como el primer día, radica y radicará en las espaldas de todo un país, que lo asumió como horizonte. Es la construcción del Estado Plurinacional, Presidente, la que necesita su voto de confianza ahora: puede y debe continuar en torno a las y los bolivianos y no alrededor de una sola persona.

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