Editorial

Aeronavegación

Hay varios aspectos en el ámbito de la aeronavegación que requieren urgente solución.

La Razón (Edición Impresa)

00:48 / 13 de diciembre de 2016

El trágico accidente de la aerolínea LaMia en las cercanías del aeropuerto de Medellín, Colombia, ha puesto en cuestión la seguridad de la aeronavegación en Bolivia, no tanto por falta de pericia de los pilotos, sino por la sucesión de irregularidades que dieron paso al despegue de la nave luego siniestrada. Hay cosas en este ámbito que requieren urgente solución.

Días atrás, el Ministro de Obras Públicas reveló que la última auditoría técnica realizada por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI, dependiente de Naciones Unidas), otorgó a la aviación civil boliviana una calificación provisional de 89 sobre 100 puntos, a partir de estándares internacionales en materia de normas y métodos recomendados para el desarrollo seguro y ordenado de esa actividad en todo el mundo, muy por encima de los 67,63 puntos obtenidos en similar ejercicio en 2013.

Sin embargo, y a despecho de la buena calificación obtenida pocas semanas antes del trágico accidente ya mencionado, fuentes consultadas por este diario mencionaron algunas debilidades, entre ellas, la falta de suficientes radares y sistemas de comunicación, muchas pistas precarias, equipos de control aéreo muy antiguos; y también, desde el punto de vista humano, autoridades que carecen de las competencias específicas para el cargo, la falta de precisión en algunos procedimientos, el carácter autoritario de algunos pilotos formados en la Fuerza Aérea Boliviana y la burocracia.

Ya en septiembre, la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) informó a este diario que hay una notoria migración de pilotos formados en la FAB, dato que fue confirmado días atrás por el Ministro de Defensa, quien explicó que los oficiales tienen la obligación de permanecer en la institución castrense hasta reponer el costo que le significa al Estado su formación; y que quienes piden su baja antes de tiempo contravienen la ley. Una de las fuentes consultadas agregó que por su formación, estos pilotos suelen ser autoritarios e intimidan a los operadores.

Respecto de los problemas técnicos antes señalados, las autoridades explicaron que existen varios planes en marcha, por ejemplo, se espera tener “radarizado” el espacio aéreo boliviano hasta 2018, en un esfuerzo compartido entre militares y civiles. A su vez, los trabajadores de Servicios Aeroportuarios Bolivianos SA (SABSA) han pedido a las autoridades que se elabore un plan maestro para mejorar la infraestructura y equipamiento de todos los aeródromos administrados por esa empresa pública.

Hay, pues, mucho que mejorar en el ámbito de la aeronavegación; y luego del accidente de LaMia se ha hecho evidente que la tarea es prioritaria y urgente. Resta que las autoridades involucradas pongan la voluntad política necesaria y comiencen a ejecutar los trabajos requeridos para transformar un estado de cosas que no puede seguir como hasta ahora.

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