Editorial

Agua y riesgo

El uso de agua de vertientes, bastante extendido, pone en riesgo la estabilidad de los terrenos

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

02:26 / 29 de marzo de 2016

En la última década, Bolivia ha logrado grandes avances en materia de cobertura del servicio de agua para consumo humano (cumpliendo de esta manera con el respectivo objetivo de desarrollo del milenio), pero, paradójicamente, en la ciudad sede de gobierno hay todavía vastas zonas que usan agua de vertientes, lo cual pone en riesgo la estabilidad de los terrenos.

Se trata de la ladera oeste de la ciudad de La Paz, alrededor de las zonas conocidas como Cotahuma (caja de agua, en español), que ya hace poco más de 20 años sufrió un deslizamiento de gran magnitud, precisamente por las muchas vertientes subterráneas que existen en el lugar y que humedecen el terreno; y Max Paredes, donde filtraciones, rajaduras en las viviendas, humedecimiento del terreno, deslizamientos y caída de árboles son amenazas que se ciernen sobre los vecinos.

En ambos macrodistritos del municipio de La Paz hay 52 cooperativas o comités de agua (34 en Cotahuma y 18 en Max Paredes) que abastecen del líquido a 4.616 socios (3.360 en Cotahuma y 1.256 en Max Paredes), y se calcula que los beneficiarios son 23.080. Las cooperativas y comités fueron creados hace 30 y 50 años, y son asociaciones sin fines de lucro fundadas en el trabajo solidario.

En 2013, un estudio de Red Hábitat detectó las amenazas antes citadas, y desde entonces poco ha cambiado al respecto. En el informe del estudio se observa que la infraestructura fue construida por los beneficiarios y carece de una adecuada impermeabilización, por lo que necesita refacciones periódicas, aspecto que no es tomado en cuenta por los socios. Asimismo, los materiales utilizados en los estanques “no son los adecuados” y hay cooperativas y comités que no realizan el mantenimiento de sus sistemas de dotación.

El estudio también revela que los vecinos están conscientes de los riesgos: una mayoría de los consultados reconoce que estas conexiones generan humedecimiento y filtraciones en sus viviendas, provocando rajaduras y hundimiento del terreno y hasta pequeños deslizamientos. Lo lamentable es que los vecinos hacen poco para remediar estos problemas.

Consultado al respecto, el Gerente de Operaciones de la Empresa Pública Social de Agua y Saneamiento (EPSAS) explica que en estas laderas es la ciudadanía la que prefiere el sistema de las cooperativas “por los bajos costos”. En efecto, mientras la empresa de agua cobra Bs 1,78 por cada metro cúbico de agua, las cooperativas cobran entre Bs 2 y Bs 10  al mes, sin medir la cantidad usada.

La situación requiere un trabajo coordinado entre el Gobierno Municipal de La Paz, el Ministerio de Aguas y EPSAS, no para impedir el uso del agua de vertientes, sino para asegurarse de que no por ahorrar un poco en el servicio de agua los vecinos estén poniendo en riesgo sus viviendas y sus vidas. Quizás cambiar la mentalidad de los vecinos sea la parte más difícil.

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