Editorial

El Alto, de pie

Puede afirmarse que la tarea institucional de construcción de El Alto está inconclusa.

La Razón (Edición Impresa)

04:43 / 07 de marzo de 2014

Ayer, El Alto celebró sus 29 años de existencia como ciudad. Y como todos los últimos años, el segundo municipio más poblado del país muestra una imagen de construcción incesante, pero inconclusa y demorada; de carencias inaceptables pero con estrategias eficaces para afrontarlas y, sobre todo, una voluntad del Gobierno Municipal para hacerlo posible.

En efecto, la ciudad vecina a la sede de gobierno, que según el Censo Nacional de Población y Vivienda 2012 tiene 848.840 habitantes, muestra de sí una identidad marcada por una composición social bastante homogénea, de raíces aymaras y ascendencia campesina y minera, que en la historia reciente del país se asocia con las luchas sociales que dieron paso a las transformaciones que hoy vive el país, fruto de una larga acumulación histórica. El Alto, pues, ha encarnado a la Bolivia profunda en octubre de 2003.

Sin embargo, el estatus político del que goza El Alto no se condice con el nivel de su desarrollo humano y económico. Probablemente sea esa pobreza estructural la que explica la capacidad de movilización permanente de los habitantes de esa urbe, lo cual de ninguna manera puede justificar el que dicha pobreza no haya podido ser revertida hasta ahora.

El Alto es la ciudad que se construye cotidianamente desde sus calles, desde la actitud de sus ciudadanos, especialmente las y los jóvenes, que encarnan la idea de lo colectivo sin los conflictos con lo individual que las miradas más conservadoras se empeñan en encontrar. Tómese como ejemplo el hecho de que esa urbe tiene una muy baja penetración del servicio de internet en los domicilios, pero al mismo tiempo el mayor porcentaje de usuarios de la “red de redes” entre la población.

Sin embargo, al margen de los indiscutibles logros de las estrategias que ponen en marcha las y los alteños para superar sus carencias y limitaciones, puede afirmarse que la tarea institucional de construcción de la urbe está inconclusa. El propio Alcalde alteño lo ha reconocido en vísperas del aniversario, cuando señaló que a la ciudad le hacen falta obras con proyección a más de 20 años, pese a que actualmente están en ejecución diferentes obras de importancia por un valor de más de Bs 150 millones.

La celebración de diversas actividades cívicas a propósito del aniversario alteño ha servido para renovar las promesas y hacer brillar el discurso de admiración y compromiso con la población alteña. Pero cabe preguntarse si la antes mal llamada “ciudad del futuro” está por dar el salto cualitativo y cuantitativo. Por lo pronto, las condiciones políticas están dadas, pues no solo el partido gobernante controla el Gobierno Municipal de esa ciudad, sino que el Gobierno central se sabe en deuda con la población alteña, y así lo ha reconocido el Vicepresidente del Estado en su discurso de ocasión. Ojalá sea posible.

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