Editorial

Amazonía en riesgo

La sola esperanza de la amnistía hizo repuntar la deforestación un 15% respecto a 2010

La Razón / La Paz

00:37 / 12 de mayo de 2012

A sólo unas semanas de la Cumbre de la Tierra en Río, el Congreso brasileño aprobó el miércoles pasado una reforma que flexibiliza las leyes que regulan el uso de suelos en ese país. Entre otras medidas, la norma reduce de 80 a 50% las áreas de selva protegida en propiedades privadas y otorga una amnistía para los que talaron ilegalmente el bosque antes de 2008.

Le toca a la presidenta Dilma Rousseff vetar o aprobar la norma. Una decisión difícil de asumir, si se toma en cuenta el enorme peso del sector agroindustrial en la economía de Brasil, que representa el 37% del empleo nacional y el 27% del PIB, así como el 37% de las exportaciones brasileñas. Sector que además tiene mucha influencia entre diputados y senadores; prueba de ello es la aprobación por mayoría del nuevo Código Forestal en el Congreso.

Además, Rousseff sabe que sin la amnistía, miles de pequeños agricultores no tendrían posibilidad de pagar las multas por la tala ilegal, ni de dejar sus tierras que son la única fuente de renta de sus familias y que al mismo tiempo suponen una importante contribución a la producción de alimentos y ganado del país. En este sentido, voceros del sector agrícola señalan que, si no se aprueba la reforma, el 90% de los agricultores estaría en situación ilegal.

Por otro lado, los ecologistas y la oposición le piden que censure la ley pues la califican como una seria amenaza contra la ya deteriorada selva amazónica (considerada como el gran pulmón de la Tierra donde corre el 24% del agua potable del planeta), tanto más peligrosa por cuanto abrirá las puertas a una mayor deforestación. Por ejemplo, Greenpeace destaca que la sola esperanza de la amnistía ha hecho repuntar la deforestación un 15% respecto a 2010.

Tatiana Carvalho, representante de esa organización ambientalista, advierte que el gran trabajo que ha hecho Brasil en los últimos años en cuanto a la conservación de sus bosques (la superficie deforestada en la amazonía brasileña cayó de 300.000 ha en 1995 a solo 64.510 ha en 2010) quedaría en fojas cero con el nuevo código. “Con esta norma se podrán talar o quemar legalmente 22 millones de hectáreas, y se amnistiaría la deforestación de 30 millones de hectáreas”, advierte.

Preocupación compartida por otras organizaciones, como la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil, que a través de un comunicado advirtió que el nuevo código “condena a regiones enteras del país a convivir con ríos agonizantes” y “especies en extinción”.

Por último, está en juego la credibilidad de Brasil en materia ambientalista en la cumbre de Río+20, a la que acudirán, entre el 20 y el 22 de junio próximos, jefes de Estado de todos los continentes para celebrar el 20 aniversario de la primera Cumbre de la Tierra, a fin de acordar políticas para preservar el planeta.

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