Editorial

Apoyo a la quinua

Sería deseable que se impulsen políticas estatales adicionales como la apertura de mercados.

La Razón (Edición Impresa)

00:15 / 29 de diciembre de 2017

Hasta hace pocos años la comercialización de quinua boliviana era un excelente negocio. Sus propiedades nutritivas, junto a una aguerrida promoción, permitieron su llegada a los mercados internacionales. Sin embargo, muchos más países han comenzado a cultivar y comercializar este alimento, poniendo en crisis la producción nacional, que ahora busca otras estrategias para reforzarse.

En efecto, hasta 2013, Bolivia era el mayor exportador de quinua del mundo. Aquel año el país vendió más de 36.000 toneladas (t) a diferentes países por un valor de $us 153,26 millones. En 2014 la cantidad exportada se redujo a 29.505 t, pero de todas maneras su valor aumentó hasta los $us 196,64 millones, ya que ese año el precio alcanzó su mayor nivel: 6,6 dólares el kilogramo. Esto debido a que la demanda del grano andino se incrementó significativamente gracias al reconocimiento mundial de su extraordinario valor nutritivo, impulsado en gran medida por la declaratoria del Año de la Quinua en 2013.

Y es que, no sobra recordar, la quinua no solo contiene todos los aminoácidos esenciales y no esenciales para el organismo, sino también un alto porcentaje de lisina, fundamental para el desarrollo del cerebro. Además, tiene el doble de proteínas de lo que puede proporcionar el arroz, la cebada o el maíz. Y si bien se trata de un alimento calórico, es muy fácil de digerir, y el 89% de sus ácidos grasos son no saturados. Por ello es perfecto para ser consumido por quienes están a dieta o desean comer alimentos ligeros sin descuidar la calidad en su nutrición.  

De allí que este justo reconocimiento se tradujo en un mayor interés por este cereal, al extremo de que hoy en día, según datos del Viceministerio de Comercio Exterior, al menos 97 países siembran quinua y 70 de ellos la comercializan a otras naciones. Y este aumento en la oferta mundial lógicamente se ha traducido en un precio menor ($us 2,74 el kilogramo en 2016, 60% menos que hace tres años) y en la reducción de los mercados. Lo que a su vez ha afectado significativamente los ingresos de los productores bolivianos. Por ejemplo, hasta octubre de 2017 las exportaciones de quinua boliviana (27.000 toneladas) representaron un ingreso de $us 62 millones, 6,4% menos que en 2016 y un 70% respecto a 2014.

Por ello, con el fin revertir esta tendencia a la baja, el Gobierno anunció cambios en la estrategia para la exportación de este cereal, poniendo énfasis en la calidad y el valor nutritivo de la quinua real respecto a otras variaciones que se cultivan en el resto de los países. Adicionalmente, sería deseable que se impulsen políticas estatales como las que actualmente se aplican en el Perú, como la apertura de mercados para la venta libre de este cereal a través de tratados de libre comercio, rebajas impositivas y eliminación de trabas burocráticas, entre otras medidas. 

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