Editorial

Banco de Ojos

Presumir el consentimiento no es suficiente para garantizar el número de donaciones.

La Razón (Edición Impresa)

00:15 / 27 de agosto de 2016

El jueves, el Instituto Nacional de Oftalmología (INO) inauguró el primer Banco de Ojos del país, cuyos aparatos, donados por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, permiten almacenar hasta 200 córneas, así como otros órganos esenciales para el restablecimiento de la vista, según explicaron las autoridades de ese centro de salud.

Huelga recordar que los especialistas del Instituto Nacional de Oftalmología actualmente realizan en promedio 200 trasplantes de córneas en el país, pero éstos y otros órganos proceden de donaciones, principalmente del Banco de Ojos de San Diego (Estados Unidos). Sin embargo, en más de una ocasión, varios de estos órganos donados se estropearon, porque, entre otros motivos, fueron retenidos durante varios días por la Aduana Nacional por cuestiones burocráticas.

De allí que el hecho de que el país cuente con su propio Banco de Ojos constituye una excelente noticia para la ciudadanía en general y en particular para todos aquellos que han perdido o están perdiendo la vista por causa de accidentes o enfermedades que pueden ser tratadas con trasplantes.

Queda ahora como tarea incentivar la donación de órganos en el país, ya que esta práctica es casi inexistente por estos lados; en parte por la negativa de los familiares de ceder gratuitamente partes del cuerpo de un ser querido que ha fallecido, incluso si éste en vida dispuso que así sea; así como también por la inexistencia de centros de tejidos y células que permitan conservarlos luego de que éstos han sido extraídos, déficit que el Banco de Ojos del INO cubrirá parcialmente.

En cuanto a la donación de órganos, el número de donantes es mucho menor en países como Bolivia donde uno debe manifestar su voluntad expresa de ceder sus órganos en un formulario. En cambio se incrementa significativamente allí donde se presume lo contrario; es decir, aquel que no desea donar tiene que declararlo expresamente. De allí la importancia de promover una norma en tal sentido, para que todo adulto que no se haya opuesto a ser donante pueda ser considerado como tal cuando fallezca.

Adicionalmente, la experiencia internacional indica que presumir el consentimiento no es suficiente para garantizar el número de donaciones. Además de mejorar la infraestructura de trasplantes que permite que las donaciones se hagan efectivas, hacen falta campañas educativas que concienticen a la población sobre la importancia de las donaciones y sobre quiénes pueden ser donantes. Por ejemplo, hay gente que piensa que solamente los jóvenes pueden ser donantes, cuando en otros países casi la mitad de ellos tiene más de 50 años. 

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