Editorial

Caos en el transporte

A pesar del incremento de las tarifas, el transporte público sigue tan malo como siempre

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 13 de marzo de 2016

Al cumplirse tres semanas de la introducción del nuevo tarifario para el transporte de pasajeros en buses, minibuses y carrys, es difícil hacer un balance positivo, pues es abundante la evidencia de que no obstante la celosa vigilancia de la Guardia Municipal, además de compromisos firmados por la dirigencia, el servicio es tan malo como siempre, así como los abusos.

En efecto, este diario viene haciendo meticulosa cobertura al modo en que los sindicatos de choferes aplican las nuevas tarifas, tanto como al cumplimiento de los compromisos firmados por la dirigencia días antes de hacerse oficial la aplicación del incremento en los pasajes, en el caso de los minibuses, de Bs 1,50 a Bs 2 por la tarifa “plana” y de Bs 2,40 a Bs 2,60 en tramos largos. El resultado hasta ahora es decepcionante.

Entre los primeros efectos del nuevo régimen tarifario se cuenta el sistemático incumplimiento del compromiso de eliminar el “trameaje”. Se han identificado más de 20 lugares en la ciudad donde los conductores de minibús obligan a sus pasajeros a descender del vehículo para inmediatamente después recoger nuevos pasajeros que deseen viajar, y que pagan un nuevo pasaje, hasta el final del tramo.

También se ha descubierto un nueva práctica: en horas pico, hay minibuseros de al menos nueve líneas que cobran Bs 3 a quienes abordan en el Estado Mayor y Villa Fátima, y se dirigen al peaje de la autopista, pese a que la tarifa es de Bs 2. Esta irregularidad se generaliza a partir de las 16.00, por el aumento de la demanda.

Un segundo efecto, tal vez peor que el ya descrito, es la falta de minibuses en las calles pasadas las 20.00 horas. Según al menos dos dirigentes sindicales, de los 11.375 choferes asalariados que trabajan en el municipio de La Paz, al menos 50% dejan el servicio antes de las 20.00 porque deben devolver el vehículo a su propietario. El resultado son largas filas de personas que esperan por hasta dos horas para abordar un motorizado que las traslade hasta sus hogares.

En busca de paliar esta falta de vehículos de transporte de pasajeros, la dirigencia pidió al gobierno municipal que levante la restricción vehicular desde las 18.00 horas a fin de permitir que más coches trabajen, sin embargo a poco más de una semana de esta medida no es evidente que el problema se haya resuelto.

A su vez, la Guardia Municipal ha hecho un gran trabajo repartiendo miles de boletas de infracción en el marco de la norma que tipifica las faltas leves, graves y gravísimas de parte de los choferes, pero la medida no ha evitado que las infracciones sigan cometiéndose y la dirigencia ahora pide revisar “uno por uno” los casos, con la esperanza de evitar el pago de las multas. Hay, pues, una situación de creciente gravedad que exige de las autoridades municipales nuevas iniciativas para resolver el problema. Ojalá sea posible hallar una solución.

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