Editorial

‘Carne’ ecológica

Las posibilidades detrás de esta primera hamburguesa ecológica son extraordinarias.

La Razón (Edición Impresa)

00:06 / 27 de enero de 2017

Días atrás se publicaron detalles sobre la creación de una hamburguesa ecológica que, según sus creadores (70 científicos liderados por Patrick Brown, profesor de Stanford), tiene el mismo valor nutricional, sabor y textura que la hamburguesa de carne tradicional, pero con una pequeña gran diferencia: en sus ingredientes no hay ni rastro de proteína animal.

Según explicó Brown a la prensa internacional, después de varios años de investigaciones en Impossible Foods, un laboratorio instalado en el corazón de Silicon Valley (California), lograron obtener de las plantas el principal elemento que le da el color y el sabor a la carne: el hemo, una sustancia que se encuentra de forma abundante en los músculos de los animales, pero también, en menor medida, en el resto de los organismos. Posteriormente los científicos consiguieron producir hemo a través de la fermentación, siguiendo “un método similar al que se ha usado en la elaboración de la cerveza belga durante casi mil años”, en palabras de Brown.

Las posibilidades detrás de esta primera hamburguesa ecológica son extraordinarias. En primer lugar, muchas de las personas que se han vuelto vegetarianas por estar en contra del sufrimiento y el sacrificio de los animales podrían mejorar su dieta. Pero también, y más importante aún, este emprendimiento puede contribuir a cuidar el agua y los bosques, a reducir la escasez de alimentos y en la lucha contra el cambio climático.

En efecto, cabe recordar que la carne es una de las principales fuentes de proteínas en la nutrición humana, pero para obtenerla hacen falta grandes extensiones de tierra y elevados consumos de agua y energía. Por caso, según estimaciones de la FAO, cerca del 10% del agua que utiliza el hombre se destina a la ganadería. Esto porque en promedio hacen falta 7.000 litros del líquido elemento para producir un filete de ternera, mientras que para cultivar un kilo de arroz se necesitan 2.000 litros. Además, el ganado contribuye 10 veces más a la contaminación del agua en comparación con la generada por el hombre y tres veces más que la de la industria.

El informe de la FAO también explica que el 70% de la tierra agrícola en el mundo es utilizada para el engorde y pastoreo de ganado, incluidos los pastos y las praderas destinadas a la producción de forraje. Y por si lo anterior no fuera suficiente, este sector contribuye con el 30% de las emisiones anuales responsables del calentamiento global. Ello debido no solo a la generación de dióxido de carbono (un 9% del total), sino también por la frecuente emisión de óxido nitroso y de metano entre los animales; gases cuyo efecto invernadero son 296 y 23 veces más fuertes que el del CO2, respectivamente. De allí que la posibilidad de producir carne sin tener que criar cientos de miles de cabezas de ganado, y en menos tiempo, sea una necesidad ética, económica y alimentaria de primer orden.

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