Editorial

Cárteles de Brasil

La Razón (Edición Impresa)

01:09 / 14 de julio de 2018

Bolivia y Brasil comparten una frontera de 3.423 kilómetros de largo, que atraviesa un vasto territorio que va desde la Amazonia hasta el Pantanal. Se trata de una zona de vegetación exuberante, pero a la vez vulnerable, pues por allí la actividad de la delincuencia organizada ha cobrado mayor peso, tal como sucedió con el asalto a un puesto militar de la Armada boliviana, de donde se sustrajeron nueve fusiles, pistolas y municiones.

Según las autoridades, los responsables del asalto están vinculados con el Comando Vermelho (CV), una de las bandas criminales más temidas de la región. De hecho, miembros de este grupo asaltaron una armería en Brasil dos semanas antes del atraco en Bolivia (16 de junio). Según reportes de los servicios de inteligencia brasileños, el CV tenía previsto asaltar un banco en Perú con el armamento sustraído en esos dos atracos, pero ese plan no se logró concretar porque varios de los delincuentes fueron capturados y se recuperaron cuatro de los nueve fusiles robados.

Las operaciones fronterizas se desarrollaron gracias a la coordinación de policías de Brasil, Bolivia y Perú. Hará falta la creación de un comando conjunto para evitar riesgos mayores y eventos más violentos.

En Bolivia una de las zonas más golpeadas por el crimen organizado es Pando. El Gobierno ha enviado más policías a esa zona, pero aún faltan mayores inversiones en favor de la seguridad y un plan de largo aliento para contrarrestar las acciones de los cárteles brasileños. El desafío es grande.

 

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