Editorial

Ciudades sin agua

El Estado, las empresas del sector y la población deben tomar previsiones con urgencia.

La Razón (Edición Impresa)

00:42 / 07 de octubre de 2016

La sequía que azota al país —la peor en 25 años, según el Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras— está dejando a cuatro ciudades con problemas de desabastecimiento de agua potable; las empresas del rubro confían en que la temporada de lluvias llegue pronto y ayude a paliar la desgracia. La crisis debe servir como alerta, pues el futuro no promete ser menos severo.

En efecto, Cochabamba, Sucre, Tarija y Potosí sufren los rigores de una sequía iniciada a fines del año pasado con la llegada del fenómeno de El Niño. Y no son las únicas: en agosto el Viceministro de Defensa Civil informó que 131 de los 339 municipios del país han sufrido el azote de la sequía. Sin embargo, la ciudad de Cercado, capital de Cochabamba, ha sido la que más se ha visto afectada hasta ahora. Si es cosa sabida que en esa capital el agua siempre escaseó, hoy la restricción en el suministro afecta al 100% de la población. Mientras espera que la represa de Misicuni se llene (se estima que en abril de 2017 tenga suficiente agua acumulada y la distribución se normalice), la empresa local de agua, Semapa, solo dota el líquido elemento a la población un día a la semana. Para paliar esta situación, el gobierno local compró 10 cisternas que distribuyen el turril a Bs 7. Similar iniciativa han tenido muchos privados, que distribuyen agua de pozos y de vertientes también a través de cisternas, el problema es que una investigación del Servicio Departamental de Salud (Sedes) halló bacterias fecales en esa agua.

En Sucre la situación no es tan desesperada; sin embargo, buena parte de la población capitalina recibe agua por cañería únicamente día por medio y solo durante cuatro horas; mientras que en el casco viejo el suministro es todavía normal. Los efectos de la sequía comenzaron a sentirse desde agosto.

En Tarija el administrador del servicio local de agua potable afirma que no hay racionamiento, sino solo “cortes”; pero en los hechos eso significa que la población periurbana recibe el líquido elemento apenas unas horas al día. En Potosí el problema se arrastra desde 2014, pues las lluvias se han reducido en 15%, según el gerente de la empresa de agua de la ciudad. En agosto la Gobernación convocó a una cumbre para tratar el problema, pero ésta no se realizó. En Trinidad también se denunció escasez de agua potable, pero en este caso, según el Gobernador del Beni, se debe a una mala administración de la cooperativa de agua de la ciudad, donde solo el 40% de la población accede al líquido elemento y el resto compra de cisternas a Bs 0,50 el litro.

Considerando el patrón que marcan el cambio climático y el calentamiento global, es poco probable que en el futuro haya agua para derrochar. El Estado y las empresas del sector deben tomar previsiones con urgencia, pero también las personas deben aprender a evitar el desperdicio de agua, pues cada gota que se pierde hoy hará falta mañana.

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