Editorial

Compleja coyuntura

Lo sensato  parece ser una apuesta por la diversificación de las exportaciones

La Razón (Edición Impresa) / Editorial

00:00 / 17 de enero de 2016

Los recientes acontecimientos en el desempeño de la economía china, la casi inexistente recuperación europea y el a todas luces insuficiente crecimiento estadounidense han generado en 2015 un nuevo año de caída del comercio internacional y de los precios de las materias primas en el mundo. Para Bolivia, tal coyuntura significa una seria disminución en sus ingresos.

En efecto, el viernes pasado, el precio del petróleo se desplomó a menos de 30 dólares por barril, lo cual arrastra a la baja la cotización del gas, el principal producto de exportación boliviano, fundamental para los ingresos fiscales.

En economías altamente especializadas en hidrocarburos, como la boliviana, las proyecciones macroeconómicas permiten márgenes de estabilidad en la medida en que los precios del petróleo se mantengan relativamente estables. Incluso un gigante mundial como Arabia Saudita afronta serios problemas económicos y ya puso en marcha algunas medidas de ajuste. La situación es tal, que el propio Presidente del Estado ha reconocido que se requiere el concurso de especialistas internacionales para debatir ideas y alternativas de solución; en ese sentido, se convocaría a funcionarios de la CEPAL, la CAF y el BID.

En este contexto, lo sensato parece ser una apuesta por la diversificación de las exportaciones. Este es un camino que el Gobierno anunció hace mucho (recuérdese el Plan de Desarrollo de 2006), pero que recién está empezando a materializarse de manera aún incipiente, con las primeras inversiones para generar un excedente de energía eléctrica suficientemente grande como para exportar.

Queda aún pendiente el desarrollo de los recursos de litio en el salar de Uyuni, hoy más conocido por ser escenario del Dakar, pero con reservas suficientes como para llamar a Bolivia la “Arabia Saudita del litio”. Además de este mineral, también está el hierro del Mutún aún dormido. Finalmente, el proyecto del tren bioceánico sigue siendo una promesa. En resumen, la exportación de energía, los proyectos mineros y el ingreso de Bolivia a una economía de servicios con peso en Sudamérica, con el tren bioceánico, son alternativas importantes para sostener la economía nacional en el mediano y en el largo plazo.

La pregunta que la ciudadanía tiene en la cabeza es ¿qué sucederá en el corto plazo? Pues mientras que los megaproyectos señalados más arriba permitirían un giro de la economía en las áreas estratégicas, aún no hay respuestas del Gobierno en relación a los medianos y pequeños actores productivos que viven del mercado interno; aquí caben los productores de alimentos, los empresarios de la industria del consumo masivo para el mercado nacional y otros.

Confiamos en que esta apertura del Ejecutivo a ideas frescas y a las experiencias de otras latitudes permita hallar una respuesta más pertinente a las turbulencias económicas que ya se avecinan en el horizonte.

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