Editorial

Contrarreloj

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

01:26 / 25 de junio de 2014

Las manecillas del reloj del edificio de la Asamblea Legislativa, uno de los emblemas patrios, giran en dirección contraria a la habitual. Consultado por esta “deficiencia”, el presidente de la Cámara de Diputados aclaró que en realidad no se trata de un yerro, sino de una modificación deliberada, con la intención de romper (simbólicamente) la hegemonía del norte, intercambiando los polos, de tal manera que “el norte esté en el sur y el sur, en el norte”.

Al respecto, cabe recordar que los relojes miden la rotación de la Tierra en relación al sol, fenómeno que ocurre de este a oeste. Por tanto, este giro temporal, dividido en 24 horas, no tiene nada que ver con los polos. Independientemente de la posición del planeta que se designe como norte o sur, el sol nace en el oriente y muere en el poniente. Incluso las culturas precolombinas desarrollaron relojes solares (y lunares) para marcar el paso del tiempo siguiendo esta lógica natural. De allí que la explicación manifestada por el presidente de la Cámara Baja peca de ingenua, por decir lo menos.

Sería mejor nomás que arreglen el reloj de la Asamblea, de tal manera que sus manecillas estén efectivamente en correlación con la posición del sol, y así cumpla su función: orientar a todos aquellos ciudadanos que necesitan saber la hora.

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