Editorial

Cosas del fútbol

Lo deseable es que la sociedad recupere el verdadero sentido lúdico del fútbol

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

01:41 / 05 de septiembre de 2014

El fútbol es, indudablemente, una pasión nacional. Y como corresponde, los acontecimientos futbolísticos destacados desatan las más exacerbadas reacciones. Por ejemplo, quienes tienen edad para recordarlo sin duda guardan en su memoria emocional la grata sensación de euforia cuando, hace dos décadas, la selección boliviana clasificó para el Mundial de Estados Unidos.

Ojalá todas las sensaciones que desata este deporte fueran igual de agradables. Cosa que parece difícil, pues el fútbol boliviano hace mucho tiempo que exhibe un nivel menos que mediocre. De todas maneras los hinchas abrigan una mínima pero tenaz esperanza por ver a su selección o al equipo de sus amores lograr algún campeonato internacional, a pesar de que en los últimos años sus equipos han coleccionado un rosario de derrotas.

Es en este contexto en el que los sinsabores que da el fútbol empiezan a generar, también, apasionadas reacciones con una preocupante carga destructiva: es el caso de la noticia de las peculiares condiciones en las que se reeligió el presidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), días atrás, en Trinidad. A raíz de lo accidentado del proceso, personalidades del fútbol e hinchas se han manifestado abiertamente en contra.

Así, un asunto que podría circunscribirse a las páginas de los suplementos deportivos salta a otros ámbitos de la información, y se hace viral en las redes sociales, donde se puede encontrar convocatorias a acciones colectivas e incluso expresiones de amenaza en contra de la integridad física del resistido presidente de la FBF. Entonces nos cuestionamos, ¿cómo es posible que un hecho que tiene que ver con una organización privada —la FBF es una entidad privada, al igual que la FIFA—, motive discusiones que son propias de la discusión de los grandes temas públicos (distribución de la riqueza, acceso a derechos, etc.), y que además justifique amenazas de agresiones físicas?

No existen respuestas fáciles para este cuestionamiento, pero lo cierto es que algunos segmentos de la sociedad se han convencido de que el fútbol es un asunto tan importante como, por ejemplo, las tarifas de los servicios públicos y de que la FBF, pese a su condición de entidad privada, debe rendir cuentas públicas acerca de las actuaciones de sus directivos.

Consideramos que, actuando así, se saca la realidad de contexto. Mientras la sociedad alimenta una sensación que lleva al fútbol a un sitial desproporcionado, que puede ser cuestión de vida o muerte, alimenta también las reacciones humanas más agresivas.

Lo deseable es que la sociedad recupere el verdadero sentido lúdico del fútbol; atribuirle una importancia desmesurada puede —cuando las circunstancias son desfavorables— provocar reacciones violentas y destructivas. Las actuaciones de barras bravas en países vecinos y en Bolivia son un claro ejemplo de ello.

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