Editorial

Cuidado de animales

Una norma de nada sirve si no viene con el andamiaje necesario para su aplicación

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

02:45 / 05 de mayo de 2014

Días atrás, el Concejo Municipal de La Paz aprobó una norma que regula la tenencia de mascotas y el cuidado de los animales. El documento, promovido por el concejal Jorge Silva (MAS), establece 27 tipos de maltrato, sancionados con multas que van desde las 1.500 UFV (equivalentes a Bs 2.907) por infracciones leves, hasta 5.000 UFV (Bs 9.691) por infracciones graves.

Esta norma califica como infracciones el abandono de animales en la vía pública (de manera temporal o permanente), tener un animal doméstico sin registro, maltratar o hacer sufrir a los animales, no alimentarlos como corresponde, practicar la zoofilia y el atropellamiento, entre otras acciones. 

Se trata sin duda de una importante norma, que viene a llenar un vacío legal que impedía adoptar acciones en contra de los que abusan a los animales, y en contra de quienes se agencian canes para que cuiden sus hogares y negocios, pero que se desentienden de ellos a la hora de alimentarlos y darles cobijo. Prácticas de irresponsabilidad muy extendidas no solo en la ciudad de La Paz, sino también en el resto de    los municipios del país.   

No obstante, como bien se sabe, una norma de nada sirve si no viene acompañada por el andamiaje que asegure su aplicación. Y, lamentablemente, el interés de la mayoría de los gobiernos municipales no está puesto precisamente en combatir éste y otro tipo de “eventualidades” relacionadas con el cuidado de los animales, pues no suelen ser muy visibles, y por ende no dan réditos políticos. Por ejemplo, la unidad de Zoonosis del municipio paceño, con muy pocos recursos y poco personal (existen seis personas y un vehículo para el rescate de los animales), es la responsable de controlar la expansión de enfermedades, pero también de lidiar con el problema de los gatos y perros callejeros (más de 150.000). Y su labor, naturalmente, resulta insuficiente por la falta de recursos.

Lo propio ocurre (en mayor o menor medida) en el resto de los municipios. Verbigracia, El Alto, la segunda ciudad más grande de Bolivia, con más de un millón de habitantes, carece de una perrera municipal, y tampoco cuenta con unidades que controlen la tenencia y el cuidado de las mascotas. Negligencia que se refleja en la feria 16 de Julio, donde se comercializa todo tipo de animales, así como en las calles, inundadas de canes callejeros, que deambulan en busca de comida y agua, pasando frío, hambre, accidentes, contrayendo y a la vez diseminando enfermedades.

Además de los recursos e instrumentos necesarios para poner en práctica la norma que aquí se comenta, es de esperar que la municipalidad paceña implemente campañas que combatan la ignorancia de todos aquellos que no entienden la responsabilidad que implica tener una mascota, atacando en este sentido la raíz del problema: el ser humano.

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