Editorial

Después de la lluvia

En la calidad de la ejecución y de los ejecutores reside que lo planificado se materialice.

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 06 de abril de 2014

Aunque es habitual que el país entero lamente, año tras año, desastres naturales asociados con la temporada de lluvias de verano, esta vez el daño parece haber sido mayor, afectando a siete de los nueve departamentos, siendo Beni el más golpeado. Pasada la trágica temporada, el Gobierno ha dispuesto 476,6 millones de dólares para la prevención y reactivación.

En efecto, los habitantes de las regiones afectadas por la inclemencia de la naturaleza podrán acceder al apoyo económico dispuesto por el Gobierno y garantizado a través de nueve decretos y dos resoluciones, que especifican el modo en que se invertirán $us 246 millones en diversas formas de apoyo a los damnificados y $us 230 millones en obras de prevención y construcción de carreteras.

De acuerdo con la explicación del Presidente del Estado, quien anunció los alcances del llamado Plan Patujú, se trata de un paquete de medidas consensuado con autoridades regionales y sectores productivos para impulsar la reactivación y el fomento a la capacidad productiva de las regiones, especialmente del Beni.

Según el detalle conocido, los decretos aprobados por el gabinete de ministros disponen que la multimillonaria inversión sea destinada a, entre otros, un programa de empleo temporal en las zonas afectadas; recuperación y fortalecimiento de la producción agrícola y ganadera, incluyendo la suspensión temporal de la inspección a la función económica y social de la tierra; el establecimiento de sendos fideicomisos, para el repoblamiento del ganado vacuno y para el sector productivo del norte amazónico, ambos con un plazo de 12 años y una tasa de interés de 4,5%; la construcción y rehabilitación de viviendas para las más de 60.000 familias afectadas; finalmente, inversiones concurrentes con gobernaciones y municipios en áreas de educación, salud, agua y saneamiento básico.

Respecto a las tareas de prevención, se presupuestó la construcción de defensivos en Trinidad, Santa Ana de Yacuma, San Ignacio de Moxos, Reyes, San Borja y Santa Rosa del Abuná; así como la construcción de camellones y una carretera pavimentada de 198 kilómetros en la ruta Yucumo-San Borja-San Ignacio de Moxos. Por último, se ejecutarán estudios de preinversión y ejecución de obras para una procesadora de lácteos, un matadero y un frigorífico.

La agenda, ambiciosa cuanto bien financiada, muestra el buen momento de la economía boliviana, capaz de afrontar consecuencias no previstas de las crisis mundiales, incluyendo el cambio climático, y avanzar un paso en el desarrollo económico.

Sin embargo, no es suficiente con tener los planes descritos en la normativa ni con disponer del dinero en las cuentas fiscales, pues en la calidad de la ejecución y de los ejecutores reside la verdadera posibilidad de que lo planificado se materialice o no en favor del bien común.

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