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Dinero plástico
La aceptación de tarjetas ha logrado traspasar las barreras de la informalidad
La Razón
03:29 / 21 de febrero de 2012
El dinero plástico, expresión usada para nombrar a las tarjetas de débito o crédito que permiten prescindir del efectivo, se ha impuesto en la economía boliviana; y aunque su uso dista aún de ser comparable con el de otros países, es lo suficientemente significativo como para encontrar comercios que las aceptan incluso en mercados dominados por la informalidad.
En efecto, según reportes de la Administradora de Tarjetas de Crédito (ATC), el uso de esta forma de pago, que prescinde de billetes y monedas, se incrementó en 471% de 2002 a 2011, pasando de 350.000 tarjetas de débito a dos millones. En mucho menor porcentaje, sólo 19%, sucedió con las de crédito en esa década, que pasaron de 80.000 a 95.000. La explicación más evidente está en que las primeras se obtienen gratuitamente al abrir una cuenta bancaria, mientras que para acceder a las segundas se necesita realizar un trámite crediticio que incluye la presentación de garantías.
Asimismo, la ATC explica que en los últimos años cada vez más instituciones y empresas públicas y privadas decidieron adoptar la forma de pago de salarios a sus empleados a través del abono directo a sus cuentas de ahorro, lo que les permite un acceso más seguro a su dinero y durante las 24 horas y 365 días al año.
Además de la facilidad y comodidad que significa para las personas acceder a sus ahorros prácticamente en cualquier momento a través de los cajeros automáticos, hay un incremento en la cantidad de establecimientos comerciales que aceptan tarjetas de débito y crédito, lo que exime a las personas de llevar consigo grandes cantidades de efectivo.
Esta alternativa de pago de los potenciales clientes creció en un 75%. En 2002 había 4.000 comercios que aceptaban tarjetas, a fines de 2011 ya eran 7.000. Los avances tecnológicos y de las telecomunicaciones también ayudaron: en 2001 se instalaron los primeros dispositivos Pin Pad, máquina por la que pasa la tarjeta y permite acceder a la cuenta del tarjetahabiente a través del número de identificación personal (PIN) y debita de su cuenta el monto para pagar el producto que compra.
Según la ATC, los rubros donde la gente tiene mayor predisposición a pagar con tarjeta son los supermercados, gasolineras, hoteles y restaurantes, “sin embargo, la penetración del servicio de aceptación de tarjetas ha logrado traspasar las barreras de la informalidad y no es difícil encontrar en los mercados como la Uyustus o Eloy Salmón (en La Paz), La Cancha (Cochabamba) o La Ramada (de Santa Cruz), establecimientos comerciales que ofrecen pagar con tarjetas a todos su clientes”, dice un informe.
Hay, pues, transformaciones en el modo en que se accede al dinero, y en este caso, pasa por un proceso de bancarización que, bien mirado, fortalece al sistema financiero y a la formalización de la economía.