Editorial

Evitar los excesos

Subeditorial

La Razón

00:00 / 18 de febrero de 2012

Para nadie es desconocido que la fiesta del Carnaval está asociada con la alegría, el desborde, la sensualidad y, en muchos casos, con el exceso. La importancia de estas fiestas es tal que deben ser muchos miles quienes aguardan todo el año su llegada para entregarse a la satisfacción de sus deseos, o cuando menos olvidar la brega cotidiana. Nada de malo puede haber en ello, pues entre las muchas cosas que distinguen al humano de los animales está, precisamente, su capacidad de disfrute, de alegría y su necesidad de satisfacción para el espíritu, lo que incluye incontables formas de festejo.

Sin embargo, es también frecuente que en nombre de estos valores se cometa toda clase de excesos que, ya se sabe, afectan a la persona, pero también a su entorno: familia, amigos y otras personas que circunstancialmente puedan estar cerca.

Así, luto, dolor, angustia y otros sufrimientos son el triste corolario de los días del Carnaval cuando la fiesta no tiene límites y se pierde el control de cuanto se consume, particularmente bebidas alcohólicas y otras sustancias. Cabe, pues, hacer una invocación, ahora que la fiesta recién comienza, a observar siquiera mínimos límites a la hora del festejo, no para restringir la alegría, pero sí para evitar en lo posible el dolor que puede causar la inconciencia y el exceso.

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