Editorial

Fuego, fuego

Las discotecas deben invertir en ofrecer las mejores condiciones de seguridad para la gente

La Razón / Micaela Villa

00:00 / 03 de marzo de 2013

Cuando le pregunté a la dueña de una discoteca de la zona Central de la ciudad ¿con qué medidas cuenta el local para evitar incendios?, ella respondió: “Tenemos una pila”. Era claro que ella desconocía las normas de seguridad que previenen hechos lamentables.

También atinó a decir que tienen dos extintores, que nunca logré verlos, y una puerta de escape en la que cabía una sola persona y se ubicaba cruzando la cocina. Eran las 02.35 del día del operativo (con la Policía, la Intendencia y Alcaldía) y el hacinamiento de jóvenes era tal que en un ambiente de unos 14  por 10 metros había más de 40 bailarines.

Para la Sociedad Boliviana de Seguridad y Salud Ocupacional (comparto su parecer), en Bolivia no existe una cultura de seguridad ciudadana. Los dueños no prevén esta situación, alquilan un departamento o una casa y abren una discoteca que no reúne las condiciones mínimas. Su objetivo es sólo ganar dinero.

Además, por su desconocimiento, utilizan material inflamable, como alfombras o cortinas, plastoformo pegado a la pared y recipientes para huevos en los techos como aislantes que, según la Unidad de Bomberos, son más difíciles de apagar y expanden más rápidamente el fuego.

La diferencia con otros países es grande. Por ejemplo, en Argentina y en Chile este tipo de negocios, según sus normativas, deben contar con alarmas contra incendios, sistemas de detección temprana de humo y rociadores de agua, además de material incombustible. En otros países como España deben tener mangas antiincendios e hidrantes, planes de contingencia y personal entrenado para afrontar las llamas. Podría asegurar que el personal que trabaja en nuestras discotecas no está capacitado en este tema.  Algo que no deben olvidar los dueños de las discotecas es que deben invertir en ofrecer las mejores condiciones de seguridad a la gente, no es sólo lucrar.

Pareciera que las desgracias sólo suceden en países extranjeros, como el 27 enero de este año en la discoteca Kiss, en Santa María (Brasil), donde 233 jóvenes murieron. Pero en julio de 2000, el karaoke Club América, de La Paz, se redujo a cenizas. No hubo víctimas fatales, pero sí muchos daños materiales. La unidad de Bomberos estableció que el fuego se originó por un cortocircuito debido a una precaria instalación eléctrica.

Continuando con el operativo, una peña en la avenida Landaeta tenía todos sus parlantes y consolas del escenario con los cables sueltos y conectados a varios cortapicos. Cuando se le preguntó al dueño por qué tenía un extintor vencido, respondió que estaba enfermo para comprar otro, pero esa noche pudo atender su negocio.

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