Editorial

Fugitivos de la Justicia

El recurso a la fuga para evadir la Justicia tiene en su haber varios casos emblemáticos

La Razón / La Paz

01:15 / 27 de agosto de 2013

La reciente fuga al Brasil del senador opositor Róger Pinto engrosa la lista de personajes públicos que, cercados por procesos judiciales y denunciando persecución política, abandonan el país, evitando rendir cuentas ante la Justicia. Si bien el caso de Pinto es particular, debido a que estaba refugiado en una embajada, ahora se ha convertido en prófugo para el Estado boliviano.

El recurso a la fuga para evadir la Justicia tiene en su haber varios casos emblemáticos. Así ocurrió con el expresidente Sánchez de Lozada y sus principales ministros, que huyeron a diferentes países para no enfrentar el juicio de responsabilidades en su contra. Otro bullado caso es el del exjefe de Nueva Fuerza Republicana, Manfred Reyes Villa, quien también escapó del país. Y está fresco en la memoria el caso del exgobernador de Tarija Mario Cossío, hoy prófugo en Paraguay.

¿Qué es lo común a éstos y otros personajes? Lo primero es que todos ellos enfrentan procesos en la Justicia boliviana bajo diferentes cargos, en especial vinculados a hechos de corrupción. Lo segundo es que ninguno reconoce la imparcialidad e idoneidad del Órgano Judicial para juzgarlos. Lo tercero es que casi todos se declaran perseguidos políticos del actual Gobierno, por lo que solicitaron refugio en otros países. Y lo cuarto es que, como en el caso de Pinto, sencillamente huyeron.

Este último aspecto plantea un conjunto de interrogantes: todos estos ciudadanos burlaron fácilmente la vigilancia policial —en algunos casos de carácter domiciliario— y evadieron los controles migratorios, apareciendo, de pronto, al otro lado de la frontera (o desapareciendo). Ello implica que las instituciones no funcionan, algunos empleados están haciendo mal su trabajo y/o hay un oscuro tejido de complicidad. Así ocurrió, para citar un caso diferente, con la exalcaldesa de La Paz Gaby Candia.

Con relación a Pinto, la situación y la trama son algo más complicadas. A reserva de la información oficial que debe brindar la Cancillería brasileña (cuyo titular renunció ayer por este caso), la fuga del senador contó con la intervención directa del Encargado de Negocios de la Embajada de Brasil en Bolivia y de un senador del vecino país. Con un componente que no es menor: si bien Pinto gozaba del estatus de refugiado político, su huida significa la transgresión de normas bolivianas y de convenios internacionales.

El senador ya no está en Bolivia y diversos voceros de la oposición celebran. Para el Gobierno, como se ha dicho, Róger Pinto (a quien se negó un salvoconducto) es ahora un prófugo de la Justicia, con varios procesos en curso e incluso una sentencia condenatoria. ¿Cuál será el próximo personaje en evadir la Justicia? Al parecer, salvando diferencias, no hay que esperar mucho: el exdiputado del MAS Justino Leaño, sentenciado por violación, “no aparece”. La Policía y el fiscal se están enterando.

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