Editorial

Guardias de seguridad

La Razón / La Paz

00:03 / 26 de diciembre de 2012

Se ha vuelto una costumbre que cuando uno entra a un banco o a una institución —pública o privada— quienes lo reciben son los guardias de seguridad. Y más allá de cumplir su función y de que se ofrezcan como los guías para canalizar la tarea que uno fue a cumplir a ese lugar, lo lamentable es que muchas veces no aciertan en el consejo, con las consecuencias del caso.

No se trata de discriminarlos o de menospreciar su colaboración, lo que hay que recuperar es la función para la que ellos están capacitados. Garantizar la seguridad de un banco o de una institución no es poca cosa ni se debe encomendar a gente inexperta. Esa labor conlleva riesgos y requiere habilidades para las cuales el responsable debe estar capacitado, habilitado y dispuesto.

Aunque las emergencias no se dan a diario, su función es prevenirlas o atenderlas y en esa labor no se debería tomar en cuenta su “tiempo libre” para que hagan de eventuales azafatas para atender al público, ya que solo su presencia —uniformados y en algunos casos portando chaleco antibalas y fusil— intimida y, luego, no siempre aciertan con la información requerida.

El recorrido de un trámite o la cita con un director debe ser gestionada por un asistente no por un guardia de seguridad.

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