Editorial

Hegemonía cultural

Las expresiones culturales son producto de los encuentros, del sincretismo...

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

03:00 / 30 de diciembre de 2015

El último reportaje de Informe La Razón, publicado ayer, versa sobre la gran cantidad de danzas folklóricas, vestimentas, canciones y expresiones culturales bolivianas que se reproducen hoy en día en festividades de países vecinos, particularmente en Chile y Perú, sin que se reconozcan su origen ni a los creadores de estas manifestaciones artísticas.

No se trata de un fenómeno reciente. Por ejemplo, en al menos dos artículos publicados en 1968 en un diario de Perú, Roberto Valencia Melgar cuestionaba la influencia cada vez más evidente del folklore boliviano en Puno, al extremo de que el 65% de las 33 danzas que se presentaron ese año en la festividad de esa localidad peruana era de origen boliviano. Cuarenta años después, a raíz de la declaratoria como Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad de la Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno, esta polémica ha vuelto a la palestra. Sin embargo, en esta ocasión la molestia no ha surgido desde la trinchera de un intelectual peruano preocupado por la pérdida de identidad de la cultura de su país, sino desde la otra orilla, de parte de grupos de folkloristas, gestores culturales, autoridades y ciudadanos bolivianos que han elevado el grito al cielo al enterarse de que una festividad extranjera iba a ser reconocida por la Unesco pese a presentar como propias danzas de origen boliviano.

Este caso forma parte de una larga lista de apropiaciones de danzas y músicas bolivianas que son representadas en otros países como propias (el Ministerio de Culturas tiene registradas 16 denuncias de este tipo en los últimos 40 años). La Fiesta de la Tirana, que se festeja cada 16 de julio en una población del norte de Chile, es otro de los casos que ha causado malestar por estos lados, pues la diablada es la protagonista de la fiesta; empero, no se le reconoce su origen boliviano. Al igual que las danzas y vestimentas, muchas canciones de autores nacionales han sido plagiadas allende nuestras fronteras (al menos 11 en las últimas cuatro décadas, según un recuento hecho por La Razón).

¿Qué hacer frente a esta apropiación cultural? En cuanto a las canciones, sería deseable que el Estado apoye a los artistas a fin de que puedan registrar sus composiciones en organismos internacionales reconocidos, para que, en caso de ser víctimas de plagios, tengan argumentos jurídicos para exigir los derechos que les corresponden, tal como ocurrió con la canción Llorando se fue de Los Kjarkas.

En cuanto a las danzas, vestimentas y otras manifestaciones bolivianas que son reproducidas como propias en otros países, ciertamente mucho no se puede hacer. Y es que, como bien reza el refrán, la cultura no conoce fronteras, simplemente se propaga. De allí que las expresiones culturales sean producto no solamente de la originalidad, sino también del sincretismo, de la aculturación (forzada y/o voluntaria), de los encuentros...

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia