Editorial

Impuesto al dólar

La aceptación de la moneda local depende de una mayor confianza en la economía

La Razón / La Paz

00:13 / 29 de agosto de 2012

La medida prevista de gravar el 0,70% por cada dólar que se venda en casas de cambio y entidades financieras ha provocado una serie de explicaciones por parte de las autoridades económicas del Gobierno, reacciones entre los operadores financieros, y opiniones de analistas y librecambistas sobre las ventajas y perjuicios que se lograrían con la aplicación de este tributo.

Cabe recordar que la banda de cotización de 10 centavos de boliviano entre la venta y la compra de dólares fue establecida para promover la “bolivianización” de la economía nacional. Esta medida permitió que los operadores financieros obtengan utilidades adicionales. De allí que (primer argumento) las autoridades hayan decidido aplicar el mencionado tributo para gravar las ganancias extraordinarias que, sin ningún riesgo, las entidades financieras logran con la compra y venta de divisas.

Parecería entonces legítimo corregir tal distorsión; sin embargo, más eficiente sería reducir la banda de cotización, minimizando las oportunidades de arbitraje por el diferencial del tipo de cambio, para finalmente eliminar las ganancias extraordinarias de los operadores financieros. Pues, al aplicar un impuesto transitorio se genera, sobre todo, un mayor ruido en el mercado cambiario, y tratar de corregir la distorsión mediante este mecanismo podría afectar la política de “bolivianización”. 

El segundo argumento manifestado por las autoridades se relaciona con la generación de un mecanismo que incentive la utilización del boliviano. Un dólar que cuesta artificialmente más caro por efecto del impuesto ya no sería la moneda en la que se acordaría cualquier intercambio comercial, puesto que su encarecimiento se trasladaría a quien compre la divisa estadounidense, prefiriendo entonces utilizar la moneda local. Pero para que este mecanismo funcione el comprador tendría que pagar más por los dólares. Sin embargo, según explican las autoridades, las entidades financieras y casas de cambio no podrán trasladar el costo adicional a los compradores; entonces, el mecanismo es neutro y no afectaría la preferencia por utilizar la moneda nacional.

Finalmente, los operadores del rubro argumentan que el impuesto motivaría que se restrinja la venta de dólares en sus ventanillas, afectando no sólo al público, sino también a una importante fuente de ingresos para las entidades financieras, ejerciendo presión adicional a su rentabilidad. Ello porque la compra y venta de dólares es un servicio más de las entidades del rubro, que les reporta ingresos adicionales.

Lograr la aceptación de la divisa nacional para todo tipo de transacción depende de la confianza que tenga la población en la fortaleza de la economía, hasta ahora bien lograda, y de la seriedad de las políticas financieras; pero no de mecanismos que generan confusión e incertidumbre, como es el impuesto al dólar.

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