Editorial

Incendio en Año Nuevo

Se presume que ambos incendios se iniciaron por el empleo de fuegos artificiales

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 03 de enero de 2015

La noche de Año Nuevo dos incendios de magnitud considerable afectaron a los comerciantes minoristas de la populosa zona Norte. El primero se inició minutos después de la medianoche en un extremo del mercado Huyustus y el segundo, casi inmediatamente después, en un depósito de ropa en la avenida Illampu, a metros de la plaza Eguino. La desgracia deja importantes lecciones.De acuerdo con los recuentos recogidos al día siguiente, los bomberos llegaron con relativa prontitud a sofocar ambos incendios; sin embargo, particularmente en el caso del mercado de la calle Huyustus, fueron muchos los obstáculos que debieron afrontar para cumplir adecuadamente con su labor: desde la falta de hidratantes donde conectar sus mangueras hasta la imposibilidad de acercarse al foco del incendio por la profusión de los puestos de venta que bloquean el paso de automóviles. En el caso del depósito de la avenida Illampu la labor de los bomberos no fue tan difícil.

En ambos casos, las pérdidas reportadas son cuantiosas. En el popular mercado Huyustus, los puestos siniestrados tenían desde ropa interior hasta equipos electrónicos, tales como teléfonos móviles y computadoras, pasando por artículos de perfumería (que se presume sirvieron de combustible) y enseres de cocina. En el caso del depósito de la Illampu había toneladas de ropa perteneciente a las “mañaneras”, es decir, de confección nacional.

Aunque se presume que en ambos casos los incendios se iniciaron por explosivos empleados en los festejos de Año Nuevo, al momento de escribirse estas líneas no había una versión oficial al respecto. En todo caso, el primero en reconocer la lección aprendida a este respecto fue el presidente del Concejo Municipal de La Paz, quien afirmó que así como se ha prohibido todo juego de pirotecnia en la noche de San Juan, debe hacerse lo mismo en celebraciones como la de fin de año. “O somos verdaderamente defensores del medio ambiente o no lo somos, pero no se puede ser defensor a medias”, añadió.

Junto al dolor por las pérdidas materiales (afortunadamente no se tuvo que lamentar heridos ni fallecidos), muchos de los comerciantes afectados han quedado endeudados. Una concejala, perteneciente al Movimiento Al Socialismo (MAS), ha anunciado su voluntad de mediar con el Gobierno Municipal y hasta con el Presidente del Estado para buscar alguna forma de alivio si no alguna forma de condonación de esas deudas. Lo cierto es que si esos comerciantes no se refugiasen en la informalidad, seguramente tendrían alguna forma de seguro contra desastres y no estarían pensando, una vez más, en beneficiarse de medidas de excepción.

Finalmente, la municipalidad y los muchos gremios de comerciantes deben desarrollar medidas que reordenen el comercio informal, de tal manera que desgracias como las que aquí se comentan dejen de suceder o, al menos, sean menos dañinas.

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