Editorial

Injerencia externa

Es comprensible y destacable la reacción de la región frente a las palabras de Donald Trump.

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 19 de agosto de 2017

Los países latinoamericanos se han pronunciado en contra de una posible intervención militar de EEUU en Venezuela. Esta reacción ratifica un principio esencial de la política exterior en la región: cualquier conflicto debe resolverse por medios pacíficos y sin injerencia externa. Pero eso obliga también a renovar el esfuerzo multilateral por un diálogo en ese país.

Las imprudentes declaraciones de Donald Trump en las que sugiere que podría recurrir a “una opción militar” en Venezuela han recibido una contundente respuesta de los países latinoamericanos. Sin distinción de orientaciones ideológicas, todos han rechazado tajantemente esa posibilidad, y han recordado que cualquier conflicto en el hemisferio debe resolverse por vías pacíficas, y con una colaboración multilateral cuando sea necesaria.

El principio de no intervención, que establece el rechazo a cualquier injerencia de un Estado en los asuntos de otro, es una valiosa y sabia norma de las relaciones internacionales. Esta doctrina ha logrado un gran arraigo en América Latina, donde es uno de los pilares esenciales de la política exterior. El rechazo al intervencionismo se basa, además, en los funestos antecedentes que han dejado las acciones unilaterales de Estados Unidos en el sur del continente. Por tanto, es comprensible y destacable la reacción de la comunidad regional frente a las palabras de Trump.

Esta ratificación de principios debería implicar también un renovado esfuerzo multilateral para articular un mecanismo de apoyo al diálogo político en Venezuela, con la participación de todos los gobiernos independientemente de las posiciones ideológicas. Hasta ahora ha primado la división de criterios sobre este caso, lo que ha bloqueado casi todos los mecanismos regionales de facilitación y mediación.

Esta inefectividad de la diplomacia latinoamericana tiene mucho que ver con la preeminencia de discursos demasiado cargados con tomas de posición parcializadas, en los que se reproduce la polarización que aqueja al país hermano, sin entender que se precisa lo contrario, un tratamiento de la situación con cierta distancia y cabeza fría. Se necesita volver a una gestión diplomática desapasionada, con una correcta lectura de la complejidad de la crisis venezolana y con el establecimiento de canales de diálogo con todos los involucrados.

Obviamente hay visiones divergentes sobre este complejo asunto, pero deberían quedar claras tres cosas: que las soluciones las deciden los venezolanos, que éstas deben ser logradas mediante el diálogo, y que el resto de los latinoamericanos tenemos la obligación de colaborarles. Un renovado esfuerzo de articulación realista de todos los países de la región en torno al resguardo de la paz y la promoción de la convivencia entre los diversos actores en contienda en Venezuela debería ser parte de la respuesta al desubique del jerarca del norte. 

Etiquetas

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia