Editorial

Inundaciones

Los bosquesalmacenan gran cantidad de agua y encauzan naturalmente los ríos.

La Razón

00:00 / 18 de marzo de 2013

En los últimos días, miles de familias se han visto afectadas por las lluvias y el desborde de ríos, especialmente en el área rural del país. Muchos han perdido sus cultivos; otros han tenido que ser evacuados, porque el agua se llevó sus pertenencias y destruyó sus hogares. Esto, sobre todo en las comunidades del trópico de Cochabamba, tal como ocurrió el año pasado.En efecto, hasta el viernes, los gobiernos municipales de Villa Tunari, Chimoré y Puerto Villarroel reportaron que al menos 6.000 familias, de 120 comunidades, se han visto afectadas por el desborde de los ríos. Adicionalmente, más de 100 familias tuvieron que ser evacuadas por la destrucción de sus viviendas. Por otra parte, se estima que cerca de 3.000 hectáreas de cultivos fueron destruidas. La mayoría de los damnificados forma parte de alguna de las federaciones cocaleras que operan en el lugar. Y es que por sus características geológicas y geográficas, el Chapare es una de las zonas más lluviosas del planeta, lo que la vuelve particularmente vulnerable a los aluviones.

En cuanto al resto del territorio nacional, la unidad de Defensa Civil ha alertado que muchas otras familias (más de 22 mil en total) también están sufriendo por las intensas precipitaciones. Situación que ha obligado a declarar en emergencia a 35 municipios de todos los departamentos (menos Pando). Las autoridades temen que el número de perjudicados aumente, pues seis ríos (Iténez, Yacuma, Mamoré, Ichilo, Madre de Dios y Beni) presentan riesgo de desborde.

Además de las intensas y frecuentes precipitaciones, cabe recordar que los desbordes se desatan por dos principales razones: cuando los ríos no pueden canalizar el excesivo flujo del agua y los humedales tampoco logran retenerlo; y cuando los suelos y la vegetación no consiguen absorber el agua que viene de las lluvias y de los ríos.

Ahora bien, esta incapacidad de canalización y absorción se encuentra directamente relacionada con la deforestación; pues los bosques, además de albergar plantas y animales, son una suerte de esponjas naturales que almacenan grandes cantidades de agua, y simultáneamente encauzan naturalmente los ríos. De allí la importancia de implementar tareas de prevención en la región (como la construcción de diques y dragados) ante la llegada de la época de lluvias, pero también y sobre todo de conservar grandes extensiones de áreas boscosas, esenciales para preservar la biodiversidad y la salud del territorio nacional.

Por éstas y otras razones, es de esperar que estas inundaciones sirvan al menos para comprender la importancia de preservar nuestros bosques, gravemente amenazados por el tráfico de madera y la deforestación, que se realiza de manera irresponsable para expandir el área urbana, abrir carreteras sin estudios de impacto ambiental, ampliar la frontera agrícola y habilitar tierras de pastoreo.

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