Editorial

Inventos bolivianos

El trámite para patentar un invento en el país, dicen los inventores, es largo y costoso

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

00:51 / 15 de julio de 2015

En varias ocasiones hemos destacado en este mismo espacio el enorme potencial que Bolivia posee en materia científica y tecnológica, así como hemos lamentado que no exista más y mejor apoyo estatal para los inventores y científicos nacionales. El último Informe La Razón confirma lo señalado y da cuenta de la escasez de inventos bolivianos que tienen patente.

Según explica la Directora General del Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi), un invento “es una creación que puede realizar cualquier persona”, la cual, para ser patentada, debe cumplir cualidades tales como “que nunca antes se ha visto en el ámbito mundial, que tenga una funcionalidad o aplicación, y no sea obvio para los entendidos en la materia”. Una patente es un título de propiedad intelectual otorgada por el Estado.

Ana María Pérez Mollinedo, una prolífica inventora boliviana, autora de una investigación histórica sobre la materia e impulsora de la declaración del 23 de abril como Día del Inventor Boliviano (Ley 3422 del 12 de junio de 2006), explica que un invento se caracteriza por ser una idea nueva que contribuye a la solución de un problema específico, y agrega que una invención debe tener tres características esenciales: novedad, nivel inventivo y aplicación industrial. En lo que respecta al papel del Estado, éste se expresa fundamentalmente en tres momentos: primero, promoviendo la creación de invenciones propias; segundo, protegiendo dichas invenciones a través del sistema de patentes; y, tercero, promoviendo su aplicación en las industrias.

El reportaje de investigación que aquí se comenta da cuenta de numerosos inventos bolivianos que han quedado guardados en los talleres y laboratorios de sus creadores; algunos han sido implementados, aunque de manera escasa, tal como el sistema de puertas electromecánicas para minibuses; otros tienen su museo, como los instrumentos musicales del célebre charanguista y lutier Ernesto Cavour; pero la mayoría de ellos permanecen desconocidos y sus creadores incluso han tenido que sufrir el desdén de las industrias que se hubieran beneficiado de ellos.

El trámite, dicen los inventores, es largo y costoso, pues a la solicitud de otorgación de una patente le sigue un proceso de evaluación de la originalidad del invento en ámbitos nacionales e internacionales, luego de lo cual recién puede certificarse la propiedad intelectual de quien lo creó. Asimismo, es posible registrar el invento en otros países, tal y como sucede en Bolivia con creaciones de empresas internacionales (las de Estados Unidos y China lideran la lista) y transnacionales.

El hecho de que desde 1956 hasta mayo de 2014 solo se hayan otorgado patentes a 598 invenciones bolivianas dice mucho de lo rezagado que está el país en esta materia. Las autoridades a cargo del desarrollo científico y tecnológico deberían idear soluciones para este déficit.

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