Editorial

Irreverencia ante la muerte

La Razón / La Paz

00:08 / 10 de noviembre de 2013

No cabe duda de que por estos lados la relación que se tiene con la muerte está lejos de ser traumática. Más al contrario, es festiva e irreverente. Claro ejemplo de ello es la fiesta que cada año se organiza el 8 de noviembre en homenaje a las ñatitas (narices chatas), cráneos humanos a quienes sus dueños agasajan a lo grande, con alcohol, tabaco y costosos ornamentos, en agradecimiento por los favores concedidos.

Pese a que los protagonistas de esta tradición buscan alejar el hálito de horror que siempre acompaña a una calavera a través de la bendición de un cura y una misa, no son pocos los que se siguen escandalizando ante esta costumbre, que se vale de intermediarios de terror para entablar una relación entre los vivos y el más allá.

Independientemente del sentido espiritual y las connotaciones de idolatría detrás de esta fiesta, existe un aspecto legal que no ha sido discutido y que debiera llamar la atención de las autoridades correspondientes. En concreto, la tenencia de uno o varios cráneos humanos (no son pocos los que aseguran tener decenas de ñatitas). Y es que a menos que se trate de un familiar muy cercano, la única manera de conseguir calacas es a través del tráfico de restos humanos o la profanación de tumbas.

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