Editorial

Ahora soy Gilda Raquel

Hay algunas leyes que, por el hecho de hacer viable un trámite, cambian la vida de las personas

La Razón Digital / La Paz

00:50 / 22 de agosto de 2016

Hay algunas leyes que, por el hecho de hacer viable un trámite, cambian la vida de las personas. La Ley de Identidad de Género, promulgada en mayo de este año, es una evidente muestra de ello. Claro que el cambio de identidad de género no es solo cuestión de trámite, sino un derecho largamente demandado y anhelado por la comunidad transgénero y transexual en el país.

El pasado lunes, en la ciudad de Tarija, luego de dos semanas de espera, Gilda Raquel recibió su nuevo certificado de nacimiento. El flamante documento acredita su actual identidad de género y nombre propio. Durante 20 años, desde su nacimiento en 1995, la identificaban como Eymar, varón. “Con esto se me abren muchas puertas, ahora podré manejar mi carnet de identidad dignamente y dirá que soy mujer”, celebra Gilda Raquel, cuya historia de vida es una historia de discriminación y violencia.

Como Gilda Raquel, al menos otras 30 personas en siete departamentos de Bolivia tramitan ante el  Servicio de Registro Cívico (Sereci) su cambio de identidad de género, nombre propio e imagen. La posibilidad de realizar este trámite, reconocido finalmente como un derecho por el Estado, está vigente desde el 1 de agosto. Se trata de un trámite administrativo que tiene una duración máxima de 15 días. Para acceder al mismo se deben cumplir algunos requisitos establecidos en la norma.

La Ley de Identidad de Género es resultado de una larga lucha de los colectivos transexuales-transgénero, lesbianas, gais y bisexuales (TLGB) en el país. Luego de varios años de discusión y propuesta, en noviembre de 2015 la Ministra de Justicia presentó un proyecto consensuado. Y en mayo de este año la Asamblea Legislativa sancionó la avanzada norma. Ese día hubo celebración. Ese día el Estado Plurinacional honró la Constitución Política, que prohíbe la discriminación por identidad de género.

Hace unos días, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA saludó la vigencia de la Ley de Identidad de Género. Con el cambio de nombre, dato de sexo e imagen de las personas trans (expresó en un comunicado) esta ley “permitirá ejercer de forma plena su derecho a la identidad”. La norma ya había sido motivo de celebración y saludo por parte de la ONU, destacando que “esta medida coloca a Bolivia en la vanguardia de la legislación internacional”.

La Ley de Identidad de Género contribuye de manera sustantiva en el impostergable propósito de acabar con la violencia, la persecución, la discriminación y la estigmatización contra la comunidad TLGB. Claro que, siendo fundamental, no es suficiente. Se requieren otras políticas públicas y nuevas normas orientadas a garantizar el ejercicio pleno de sus derechos. Y queda claro que ninguna práctica o creencia religiosa, cultural o moral puede justificar la violación de derechos humanos fundamentales.

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