Editorial

Maltrato de animales

No es la primera vez que el país es testigo de salvajismos de esta naturaleza

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

02:46 / 21 de abril de 2015

El viernes anterior, miles de ciudadanos se movilizaron en al menos seis ciudades capitales del país (La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Oruro, Sucre y Tarija) en demanda de una ley que sancione el maltrato de los animales y promueva acciones en su favor, para que dejen de ser vistos y entendidos como simples “objetos” que están al servicio de las personas. 

Las movilizaciones surgieron como resultado de la indignación que provocó el asesinato de un perro a pedradas protagonizado por una mujer de 64 años en una localidad de Cochabamba, quien decidió colgar al animal con una soga antes de lapidarlo por haber matado a dos gallinas.

El hecho fue grabado y subido a internet por un testigo que observó, en un promontorio por fuera de la vivienda de la mujer, este acto de barbarie. Como era de esperarse, en pocos días el video fue visto por miles de personas, quienes decidieron organizarse para exigir la formulación de una ley que permita castigar este tipo de delitos, que hoy por hoy quedan impunes, pues persisten vacíos legales que dificultan su sanción.

No es la primera vez que el país es testigo de salvajismos de esta naturaleza. En noviembre de 2007, los autodenominados Ponchos Rojos de Achacachi primero colgaron y después degollaron a dos canes vivos, en un aquelarre organizado para amedrentar a los “separatistas” del oriente boliviano. En ese entonces, al igual que ahora, nadie fue sancionado por estos hechos de barbarie, e incluso uno de los principales dirigentes de los Ponchos Rojos llegó a ser presidente del Senado y hoy está a cargo de un viceministerio.

Ahora bien, huelga recalcar que el maltrato de animales es un fenómeno corriente no solamente en las poblaciones rurales, sino también en las urbes del país. Por ejemplo, según estimaciones de la fundación Animales SOS, en La Paz y El Alto se registran al menos nueve denuncias de maltrato cada día. Los casos más frecuentes tienen que ver con golpes, el encadenamiento de las mascotas y la falta de alimento, agua y atención médica; pero también se presentan hechos en los que las personas torturan a los animales por placer. Por caso, en junio de 2014 un instructor de la Escuela Militar de Ingeniería degolló a un can frente a estudiantes de primer año como parte de un ejercicio militar para “insensibilizarlos y demostrarles cómo se ejecuta un acto de valentía”.

Por todo ello y mucho más, urge una ley que permita regular y sancionar los delitos que aquí se comentan, pero también y sobre todo unidades estatales que se especialicen en la atención y prevención de maltratos contra animales domésticos y silvestres. Todo ello junto a campañas educativas que ataquen la raíz del problema: la ausencia de una cultura ciudadana entre gran parte de la población, para quienes las normas y los derechos del resto, animales incluidos, son solo un eslogan. 

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