Editorial

Marco Aurelio García

00:00 / 23 de julio de 2017

Marco Aurelio García, el historiador que asesoró durante poco más de una década a los presidentes brasileños Lula da Silva y Dilma Rousseff, ha dejado este mundo, seguramente con muchos secretos de la política regional, dos días antes de llegar a los 76 años. Dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), García puso a Brasil como la piedra angular de Unasur y la Celac, proyectos de integración política regional que hoy, ciertamente, han perdido influencia. También promovió la integración sur-sur y la creación del BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) como un polo emergente en el contexto global.

Para muchos diplomáticos, jugó incluso como “el mejor embajador de Bolivia en Brasil”, pues, por ejemplo, logró reponer una negociación para los precios del gas a pesar de la nacionalización que en 2006 alcanzó a la poderosa Petrobras. Antes de ese episodio actuó como un operador en la compleja transición que desencadenó el proceso político que Bolivia vive en la actualidad. Comprendía muy bien al país.

Estaba convencido, aún antes de 2006, que Bolivia necesitaba “otro modelo económico, una política clara para acabar con la exclusión social, y hallar una solución a su reclamo de una salida al mar”. Así, su partida fue lamentada precisamente por el ejemplo y la huella que dejó.

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