Editorial

Montañas de basura

Por su potencial contaminante la basura es un asunto prioritario de salud pública

La Razón (Edición Impresa)

00:00 / 25 de octubre de 2015

Los residuos sólidos, habitualmente llamados “basura”, son un problema cotidiano para cientos de personas que viven cerca de los rellenos sanitarios, donde los hay, o de los botaderos, pero también son una amenaza para el resto de la población cuando no son adecuadamente tratados. Por su potencial contaminante la basura es un asunto prioritario de salud pública.

En efecto, el impacto de los rellenos sanitarios en la salud es real. En Montreal, Canadá, se halló una elevada incidencia de cáncer de estómago, hígado, próstata y pulmón en familias que vivían cerca de un vertedero municipal, según la organización ecologista Greenpeace. En La Paz, las infecciones más comunes son gastrointestinales, irritación de la piel, ojos y fosas nasales que derivan en asma y bronquitis, males que son transmitidos por moscas, ratones, cucarachas y gatos que están en los basurales, según advierte el Director del Hospital de Clínicas.

Estos males pueden expandirse hasta las fuentes de agua y a toda la tierra cotidiana si el tratamiento de la basura y los líquidos que produce es inadecuado; de ahí a los alimentos de la mesa hay un solo paso. El efecto en el aire es aún más evidente, y basta con estar a cientos de metros para percibir el penetrante olor. Quienes allí viven se reconocen “contaminados”. En la mayoría de los casos se trata de gente que, pese a los riesgos, vive de la basura, aunque también hay antiguos campesinos y vecinos de las zonas donde hoy se excavan los lugares para el desecho final de la basura de las ciudades.

Según un recuento de la Fundación UNIR, solo en los últimos cinco años se han registrado 25 conflictos en 11 municipios del país. Ocurre que los vecinos de los botaderos y de las áreas identificadas para la construcción de rellenos están conscientes del peligro que se avecina, así como de la importancia estratégica de estos sitios. Y así como hay quienes dan querella para evitar la instalación de un relleno sanitario en su zona, otros medran de la necesidad y venden terrenos ilegalmente a gente necesitada, que termina ganándose la vida de buscar y seleccionar desechos reutilizables o reciclables.

La diferencia entre un relleno sanitario y un botadero está en que en el segundo los residuos sólidos quedan expuestos a la intemperie, mientras que en los primeros se opera con base en técnicas y normas que permiten colocar los desechos en celdas para ser cubiertos y sellados, a fin de evitar la percolación (filtración hacia las capas subterráneas) de líquido lixiviado, a diferencia del botadero, que es poco más que un hueco gigante donde se echa la basura. En Bolivia solo 19 de 339 municipios cuentan con relleno sanitario y 305 (el 90%) tienen botaderos. Urge, pues, comprender que reducir, reusar y reciclar son tres tareas que hacen la diferencia a la hora de deshacernos de la basura.

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