Editorial

Muerte en la carretera

No se sabe de choferes juzgados o de empresas clausuradas o siquiera sancionadas

La Razón / Editorial

00:00 / 27 de enero de 2013

Nuevamente los accidentes con saldo fatal en las carreteras han provocado consternación, temor e indignación en el país; 95 personas muertas y 303 heridas sólo en los primeros 25 días del año son razón de más para preocuparse, y al parecer en el Gobierno hay otra vez la voluntad de hacer algo al respecto, lo cual no significa que las cosas vayan a cambiar.

En efecto, la siniestralidad en las carreteras del país no es cosa nueva. Ya en 2010, tras una seguidilla de accidentes similar a la de este año, se emitió un decreto supremo disponiendo severas sanciones para los conductores imprudentes y las empresas prestadoras del servicio de transporte de pasajeros que se vieran involucradas en este tipo de tragedias. Sin embargo, las estadísticas muestran que, por ejemplo, en 2012 murieron 1.096 personas y resultaron heridas 5.144; y no se sabe de choferes juzgados o empresas que hubieran sido clausuradas o siquiera sancionadas.

Las principales causas de este tipo de accidentes, ya se conoce, son tres: imprudencia de los conductores, que incluye, además de conducción temeraria, consumo de bebidas alcohólicas; empresas que permiten, cuando no obligan, a sus choferes trabajar en condiciones inapropiadas; y mal estado técnico de los buses, pese a que son sometidos a la inspección técnica que cada año ejecuta el Organismo Operativo de Tránsito.

Al respecto, un dirigente del gremio de los choferes dijo días atrás que en realidad la causa de los accidentes es el mal estado de las carreteras, lo cual es, literalmente, lo mismo que un cojo echándole la culpa al empedrado. Por su parte, las autoridades de Tránsito se limitan a anunciar nuevos y más estrictos controles en terminales de buses y en retenes, lo cual sucede durante unos pocos días mientras el tema está vigente en la agenda de los medios. Finalmente, la Autoridad de Transporte y Telecomunicaciones (ATT) brilla por su ausencia.

Ante este lamentable panorama, el Ministro de Gobierno ha anunciado que se implementará un Sistema de Monitoreo de Vehículos (Sismove), que permitirá controlar la ubicación exacta de los buses de transporte, así como la velocidad a la que viajan. Asimismo, se están implementando otras medidas de control, tales como la habilitación de una línea telefónica gratuita para que los pasajeros denuncien cualquier irregularidad, la instalación de buzones de denuncia en las terminales y “megaoperativos” de control.

Así, cabe desear que por fin haya un cambio en esta lamentable situación, pero al mismo tiempo es inevitable preguntarse si dos de los principales personajes de esta tragedia, choferes y policías, están dispuestos, los unos a cambiar de actitud y los otros a hacer bien su trabajo. Mientras esto no suceda, no habrá norma o dispositivo tecnológico que pueda evitar nuevos accidentes en las carreteras.

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