Editorial

Nacimiento del PT

Lo realmente preocupante y significativo es la situación de la Central Obrera Boliviana

La Razón / La Paz

00:04 / 28 de mayo de 2013

En medio del reciente conflicto en torno al sistema de pensiones, una de las cuestiones relevantes vinculadas a la movilización de la Central Obrera Boliviana fue la emergencia del llamado Partido de los Trabajadores (PT). Los impulsores de esta organización política necesitaban una victoria en las calles como palanca para su incursión en las urnas. Ello tiene implicaciones.

Lo primero que debiera destacarse con relación al PT es que, por principio, el surgimiento de un nuevo partido resulta saludable para la democracia y, en especial, para el pluralismo político. Mucho más si dicha organización busca agregar intereses y asumir la representación de un importante sector de la población como son los trabajadores sindicalizados. Así, al margen de sus motivaciones y su estrategia de posicionamiento, el PT es una buena noticia para la competencia electoral.

Pero hay al menos tres implicaciones que generan inquietud. La más evidente es la naturaleza del PT y tiene que ver con la asociación directa que se busca establecer entre una organización política, que por definición expresa una parte, y la entidad matriz de los trabajadores, cuyo carácter es más bien abarcador de todos sus afiliados, que son muchos. La COB, pues, como organización, como plataforma, excede ampliamente al PT y a sus dirigentes políticos.

La otra implicación se refiere al alcance del PT. Si se exhibe como “instrumento político de los trabajadores”, ello implica desconocer otras organizaciones políticas, también obreras, con presencia y protagonismo en la COB. ¿Se reconvierten todas en el PT? Pero significa en especial negar la diversidad de sujetos afiliados a la COB, gran parte de los cuales no son trabajadores asalariados, como los campesinos o las organizaciones vecinales. ¿Quedan excluidos del nuevo instrumento político?

La tercera implicación está relacionada con el repertorio de confrontación, cuyas lógicas son distintas. En el reciente conflicto, la bandera formal de reivindicación de la COB eran mejores condiciones de jubilación. Pero en el horizonte del PT, en clave maximalista, lo importante era demostrar y acumular fuerza política, sea para participar en las elecciones de 2014, sea para negociar en mejores términos con el MAS. No importa si en el camino se debilita o incluso se desportilla a la COB.

Como sea, más allá de los futuros pasos del Partido de los Trabajadores y el modo en que se irán decantando sus estrategias políticas y liderazgos, lo realmente significativo y preocupante es la situación de la Central Obrera Boliviana. Y es que tan nocivo como querer cooptarla al servicio del proceso de cambio es pretender subordinarla a los propósitos de una organización política cuya plataforma se reduce a la consigna “obreros al poder”. La refundación de la COB es demasiado importante como para dejarla librada a tales divisiones e instrumentalizaciones.

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