Editorial

Niños abandonados

Ante esta durísima realidad muchos optan por lo más sencillo: desviar la mirada

La Razón (Edición Impresa) / Editorial

01:12 / 22 de febrero de 2016

De nueva cuenta una imagen que se ha hecho viral gracias a internet vuelve a interpelar a la humanidad, cuyos prejuicios y valores, si bien varían de una sociedad a otra, muchas veces se centran en las mismas prioridades y temores: resolver las propias necesidades y acumular dinero, considerando una amenaza a todo aquello que es “distinto” a lo normal.

En concreto nos referimos a la fotografía que retrata el momento en que una mujer danesa le da de beber un poco de agua a un niño africano de tan solo dos años, desnudo y en un estado físico deplorable, carcomido por gusanos por dentro y por fuera después de haber vivido más de ocho meses en las calles de Nigeria, sobreviviendo gracias a la “caridad” de los transeúntes que le lanzaban restos de alimentos como si se tratase de un perro o escarbando en la basura.

Todo ello porque sus familiares decidieron abandonarlo al considerarlo un “brujo”.

No obstante, gracias al amor y la determinación de Ana Ringgren Loven, quien decidió dejar su país natal a fin de crear una fundación de ayuda para el desarrollo y la educación de los niños africanos, y que se ha especializado precisamente en rescatar a los menores que son abandonados o asesinados por los miembros de su comunidad al considerarlos brujos, esta historia ha tenido un final feliz, ya que el pequeño Hope (esperanza, en inglés), como fue bautizado, hoy se recupera favorablemente junto a la familia de Ringgren.

Además su historia, que se hizo viral a través de las redes sociales, ha servido para que miles de personas de diferentes partes del mundo decidan contribuir financieramente con la fundación que dirige Ringgren, garantizando no solamente la crianza de Hope, sino también la importante labor de esta mujer danesa, quien ha decidido destinar la mayor parte del dinero que ha recibido en las últimas semanas para construir un hospital en favor de los niños abandonados de Nigeria.

Ahora bien, esta conmovedora historia debería inducirnos no solamente a la reflexión, sino también y sobre todo a la acción, pues no hace falta trasladarse al continente negro para encontrar a miles de niños y adolescentes que han quedado huérfanos, han sido expulsados de sus casas o han decidido alejarse de sus familiares para escapar de los abusos físicos, sexuales y psicológicos que imperaban en sus hogares, y que hoy en día viven en las calles (en toda Bolivia los casos suman al menos 4.000), en donde la violencia y la miseria se viven minuto a minuto y con todas sus letras.

Empero, ante esta durísima realidad, muchos optan por lo más sencillo: desviar la mirada; mientras que otros apelan a sus bolsillos para, monedas de por medio, intentar aplacar la voz (cada vez menos audible) de su consciencia, que les recuerda la existencia de esta terrible injusticia creada y alimentada por la sociedad, cuya erradicación, por ende, es responsabilidad de todos y cada uno de nosotros.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia