Editorial

Una nueva tragedia

Queda la confirmación de que La Paz está construida sobre terrenos inestables.

La Razón (Edición Impresa)

09:10 / 19 de febrero de 2017

Lo sucedido el miércoles en la zona de Bajo Auquisamaña, en La Paz, cuando parte de un farallón cayó sepultando cinco viviendas y dejando al menos a 11 familias sin hogar, ha causado tanta conmoción como alerta y se constituye en un claro motivo de crisis no solo para los damnificados, sino sobre todo para el gobierno municipal paceño, al que se culpa de lo sucedido.

El miércoles a media tarde, un enorme volumen de rocas y greda se desprendió, literalmente, sepultando las viviendas construidas a los pies del farallón.

Quiso la suerte que el derrumbe fuese lo suficientemente lento como para que todos los habitantes de las casas salieran a tiempo, salvando la vida.

Sin embargo, es evidente que perdieron gran parte de sus pertenencias, rescatando lo que se pudo a partir del jueves por la tarde, cuando personal municipal ayudó a los damnificados a sacar algunos bienes de las casas colapsadas; también ayudaron a desocupar las viviendas que se creen en riesgo.

Aun así, han menudeado las críticas a la actuación del gobierno municipal, especialmente antes del desastre, pues son varios los vecinos, comenzando por el dirigente de la zona, que afirman haber alertado a las autoridades locales sobre el riesgo al que estaban expuestos. Para muchos de ellos, la causa principal está en el movimiento de tierras, dinamita mediante, que se efectúa en la zona alta de Auquisamaña. Asimismo, se ha señalado la falta de acción de las autoridades municipales luego de que días antes de la desgracia se les advirtió de que había desprendimiento de materiales en la parte alta del farallón.

Por su parte, el Alcalde ha sido enfático en afirmar que no hubo movimiento de tierras encima de las casas afectadas. Sin embargo, no debería descartarse que exista alguna relación entre los trabajos que se llevan adelante a 500 metros o menos y el desmoronamiento, que también se cree fue por la combinación de fuertes lluvias y calores extremos, que tienen efecto en el material gredoso de la zona. Las verdaderas causas deberían ser identificadas con el estudio que se ha iniciado y que se espera estará concluido dentro de dos semanas.

Como era previsible, las fuerzas opositoras al Ejecutivo municipal, encabezadas por concejales del MAS y seguidores de este partido, han querido hacer bandera de este caso para señalar la falta de proactividad en las autoridades locales, señalamiento que no puede ser descartado a priori, pero que merece mejor argumentación que la ofrecida en declaraciones a los medios o publicaciones en redes sociales.

Queda, con todo, la confirmación de que La Paz está construida en gran parte sobre terrenos inestables, como se puede evidenciar en el mapa de riesgos publicado hace ya un lustro. Eso significa que el gobierno municipal no puede, nunca más, descuidar las tareas de prevención, y la reacción inmediata cuando se le notifica de posibles problemas.

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