Editorial

Orfandad en El Alto

La orfandad y el embarazo de las adolescentes truncan las posibilidades de desarrollo

La Razón / La Paz

00:40 / 08 de noviembre de 2012

Son varias las personas que en la ciudad de El Alto se han cruzado con un bulto extraño o una caja “sonora” que atesoraba a un recién nacido. Resultado de estos encuentros, que ocurren frecuentemente en hospitales, plazas públicas, aceras y hasta en casas de perros y basurales, el único albergue transitorio de esa ciudad —privado, dicho sea de paso— se encuentra atiborrado.

En efecto, tal es la cantidad de recién nacidos abandonados en esa urbe que las autoridades de ese municipio se han visto obligadas a trasladarlos a la ciudad de La Paz. Ello debido a que en El Alto, para atender este tipo de casos, opera únicamente el hogar Virgen de la Esperanza, financiado y administrado por la Iglesia Católica, con capacidad para atender a 30 neonatos. Un cupo bastante limitado si se toma en cuenta que sólo hasta septiembre de este año se encontraron 45 bebés, entre una semana y dos meses de vida, abandonados en diferentes lugares de la ciudad, según estimaciones de la Defensoría de la Niñez de esa urbe. Cifra significativamente mayor en relación con 2011 (año en el que se encontraron a 32 párvulos), y que puede aumentar si se toma en cuenta que fin de año es la temporada cuando más casos de este tipo se presentan.

Estas estadísticas deberían llamar la atención, pues revelan dos graves carencias en la urbe alteña. Por un lado, la ausencia del Estado para prevenir y enfrentar la orfandad de los menores. Ámbito que debería ser atendido por instancias gubernamentales, o bien por organizaciones de ayuda humanitaria pero siempre con el apoyo y coordinación de la Alcaldía, ya que es responsabilidad del Estado garantizar, en la medida de sus posibilidades, el bienestar de sus ciudadanos.

En este sentido, tanto el Gobierno Municipal alteño como la Gobernación de La Paz deben encarar y resolver estas deficiencias, proporcionando la infraestructura y los espacios necesarios para atender a los niños en situación de abandonado, el primero; y los ítems para que personas capacitadas los administren, el segundo.

El otro tema que preocupa es la pobreza y la ignorancia que aún persisten en amplios sectores de la población alteña, especialmente entre los más jóvenes. Situación que se traduce en embarazos adolescentes no deseados, violaciones y personas que viven en la calle. Es decir, las principales causas detrás del elevado índice de neonatos abandonados.

En resumidas cuentas, si lo que se quiere es romper el círculo de pobreza y subdesarrollo, debe plantearse una política de Estado seria y coherente que reconozca y enfrente esta situación de desamparo. Pues si en algo coinciden los investigadores sociales es en que la orfandad, el embarazo y la maternidad de las adolescentes no sólo truncan y retrasan sus posibilidades de desarrollo, sino también el de sus propias familias y, por extensión, de toda la sociedad.

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