Editorial

Parte el tren

Sería muy penoso no poder ver vagones cargados de soya boliviana rumbo a Shanghái.

La Razón (Edición Impresa)

04:07 / 01 de junio de 2015

Tras la pirotecnia informativa durante la última semana, que colmó los titulares de los medios locales con acciones policiacas de búsqueda y captura, con la ola de renuncias de los otrora responsables de hacer respetar nuestros votos, o la puesta en evidencia de quienes mancharon las canchas del rey de los deportes, pasó desapercibida la presencia de un dragón por estas latitudes.  

En efecto, mientras la atención del país se centraba en los hechos mediáticos antes mencionados (todos ellos importantes, sin duda), el alado mitológico surcaba por los cielos latinoamericanos posándose en las cálidas tierras brasileñas y colombianas, para luego hacerse presente en la geografía trasandina chilena y peruana. ¿Haciendo qué?, cerrando acuerdos económicos, que involucraron cientos de miles de millones de yuanes, dólares y euros en megaproyectos de infraestructura y flujos de capital.

Y es que el dragón de China está por el vecindario en búsqueda de oportunidades para invertir, vender y generar opciones de negocios. La misión, liderada por el propio Primer Ministro chino, visitó las naciones vecinas de Brasil, Perú y Chile, además de la hermana Colombia, con el fin de proyectar $us 250.000 millones de inversión en los países que quieran y tengan posibilidades de ser sus socios comerciales durante la siguiente década.

En este plano, haciendo una revisión de la carpeta de posibles proyectos figura la construcción de una vía férrea que conecte los puertos brasileños con los muelles y atracaderos peruanos; en cuyo recorrido, para sorpresa nuestra, no figura, al menos por ahora, ni un kilómetro de rieles que atraviesen territorio boliviano. ¿Qué sucedió? Por el momento resulta difícil encontrar alguna respuesta que pueda explicar esta decisión, asumida por los gobiernos de China, Brasil y Perú.

No es un detalle menor, porque en la medida en que la nación de Mao se posiciona como la principal economía del planeta, se genera una oportunidad sin precedentes para que países como el nuestro incursionen en tan vasto mercado y obtengan beneficios en diversificación productiva, innovación tecnológica y la ampliación de la cartera de exportaciones, obteniendo así beneficios adicionales asociados a la competitividad y formación del talento humano.

Si no existe una reacción rápida y oportuna de parte del Gobierno nacional, es posible que Bolivia pierda “el tren”, y con ello, una oportunidad única para superar la mediterraneidad. Sería muy penoso no poder ver pasar si quiera una sola locomotora que arrastre vagones cargados de soya o hierro de origen boliviano rumbo a Shanghái, Beijing o Cantón. Como diría el célebre filósofo chino Confucio, “si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo haces, entonces estás peor que antes”. A correr se dijo, porque hay que tomar un tren, ojalá el del progreso.    

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