Editorial

Partos caseros

Las parteras realizan enormes aportes a la salud de las madres y de los recién nacidos.

02:54 / 29 de septiembre de 2014

El último reportaje de Informe La Razón, publicado el lunes anterior, da cuenta de que en el país aún son muchas las mujeres que optan por dar a luz en sus hogares, con la ayuda de parteras. Esta práctica tiene una mayor incidencia en los departamentos del occidente del país, en donde un tercio de los alumbramientos se da a través de esta vía.

Curva, al norte de La Paz, es el municipio que mayor incidencia registra con relación a esta práctica. Según datos del Censo 2012, solamente el 9,1% de las madres de esa localidad tuvieron su último alumbramiento en un centro de salud; el resto, en su casa o en otro lugar. Este hecho responde a la elevada confianza que en esa región se le tiene a la medicina tradicional. Y lo propio ocurre en la localidad vecina de Charazani, cuna, ambos municipios, de los famosos kallawayas.

Y es que las prácticas ancestrales de las matronas y de los curanderos andinos, que combinan cientos de elementos de origen natural junto con rituales milenarios, han demostrado ser tanto o más efectivas que el conocimiento occidental a la hora de curar ciertas dolencias.

Además, y más importante aún, estos servicios ancestrales están disponibles para toda la población las 24 horas al día, siete días a la semana, durante todo el año. Algo que no ocurre con la atención médica formal, cuyo acceso no está garantizado ni siquiera para la población urbana, mucho menos para la rural, debido a la ausencia de centros de salud (públicos y privados) de calidad y los elevados costos.

Ante este vacío, la labor de las parteras contribuye grandemente en favor de la salud de las madres y de los recién nacidos. El problema es que no siempre cuentan con las técnicas ni las herramientas necesarias para atender alumbramientos que presentan complicaciones, por ejemplo cuando se trata de gemelos o la madre sufre una hemorragia interna. A raíz de estas carencias, según estimaciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), el 91% de mortinatos (cuando un feto muere en el útero durante las últimas 20 semanas del embarazo) y el 93% de muertes neonatales ocurre en los países (africanos, asiáticos y latinoamericanos) donde prevalecen los partos caseros.

De allí la importancia de invertir en la educación y la capacitación de las matronas, de tal manera que no solo se incremente su disponibilidad, accesibilidad y aceptabilidad, sino también la calidad de los servicios que proporcionan. Una inversión tanto más importante por cuanto, según estima la Organización Mundial de Salud (OMS), la partería puede hacerse cargo del 90% de la atención fundamental para mujeres y recién nacidos y reducir potencialmente las muertes maternas y neonatales en dos tercios.

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