Editorial

Polémico reclamo

No se trata solo de mostrarse generoso, sino de cumplir con su deber constitucional.

La Razón (Edición Impresa) / La Paz

00:00 / 04 de marzo de 2015

Días atrás, el Presidente del Estado señaló, en el contexto de una proclamación de sus candidatos a alcalde de El Alto y a la Gobernación de La Paz, que no podrá trabajar con autoridades opositoras. Previsiblemente el tono y las palabras han desatado una lluvia de críticas en su contra, particularmente desde los sectores de oposición, que ven una amenaza.

Según el recuento periodístico de una agencia de noticias, que a su vez cita las imágenes y el audio transmitidos por un canal de televisión, el Mandatario dijo el sábado en El Alto: “A nuestros abuelos, abuelas y futuras generaciones: ¿cómo yo puedo trabajar con la ciudad de El Alto con la gente de la derecha? Yo no voy a trabajar, hermanos. Si quieren más obras, ahí está Édgar Patana; si quieren más obras, ahí está Felipa Huanca. Hagan una reflexión, depende de ustedes”.

Días después, en respuesta a las críticas difundidas en medios de comunicación y redes sociales, el Vicepresidente del Estado intentó poner en contexto la polémica declaración, señalando que al haber anunciado que no trabajará con autoridades electas de la oposición en El Alto y La Paz no lanzó un chantaje, sino un reclamo. Explicó que el Gobierno no trabajará con autoridades electas de la oposición si éstas buscan hacer “politiquería” y “sabotear” la gestión. Agregó que “siempre hemos pedido: piensen bien para su región, la región puede tener más recursos, queremos dar más recursos, pero no podemos hacer (gestión) con una persona que nos insulta, que rompe los cheques en nuestra cara, dilata los acuerdos, que sabotea las inversiones. ¿Cómo vamos a trabajar con ellos?”.

Ciertamente el Vicepresidente tiene razón al recordar los muchos casos en los que debido a la polarización y crispación política el Presidente fue víctima de actos de desprecio de parte de algunas autoridades subnacionales. La respuesta entonces no fue devolver golpe con golpe, sino todo lo contrario, por lo que inevitablemente la declaración que aquí se comenta puede ser interpretada como de amenaza.

Desde diferentes ángulos, las ciencias sociales han explicado que la realidad del mundo contemporáneo se construye, cada vez más, con imágenes y discursos antes que con sucesos o eventos; en algunos casos los eventos no son más que el marco para que alguien pronuncie esos discursos. Esto significa que las palabras del Mandatario, en un acto de masas convocado para presentar a los candidatos de su partido, no puede ser interpretado de otro modo que como una forma poco decorosa de solicitar el voto por ellos.

Un gobierno que ha transformado radicalmente el país y que en ello basa su enorme popularidad no debiera tener necesidad de acudir a la amenaza y el chantaje, incluso si viene en forma de “reclamo”, para ganar el favor del electorado. No se trata solo de mostrarse generoso, sino de cumplir con su deber constitucional.

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